Archivo de la categoría: Ensayo/ Divulgación

Dictadoras (Rosa Montero)

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Dictadoras (Rosa Montero)

Cabe aclarar, en primer lugar, que a pesar de aparecer en portada como única autora, Dictadoras” es en realidad la adaptación de los guiones de la serie de documentales homónima de la productora argentina TN, en la que ella ha colaborado. Pero ya se sabe: los motivos comerciales obligan a destacar a Rosa Montero por encima del resto de participantes, a pesar de que a ella, aparentemente, no le hizo mucha gracia la tergiversación.

 

Twiter Rosa Montero. Comuniadd Lectora

Stalin y su hija Svetlana Alliluyeva. Comunidad Lectora

Stalin, con la que fue su única debilidad, su hija Svetlana.

Hecha esta aclaración inicial, hay que decir que Dictadoras es un libro estupendo, lúdico y accesible a la vez: no supera las 200 páginas pero está lleno de Historia y curiosidades. Evita las banalidades, desechando el cotilleo morboso, si bien en ocasiones elude profundizar más en el personaje principal, esto es, el dictador (léase lo de “principal” como aquel que pasó a la Historia). A veces se echa a faltar un poco más de foco analítico sobre la figura más destacada, (que es a quien algunos lectores vamos realmente buscando con esta lectura), aunque dándole una segunda vuelta es de agradecer que se aborde la obra desde un punto de vista desde el cual la letras grandes que rodean a estos dictadores no le quite brillo a lo que se quiere contar, y a quien está dedicada la obra: ellas.

Hitler en un momento tierno con su sobrina, Geli.

Hitler en un momento tierno con su sobrina, Geli.

Para quien no lo sepa, – y a pesar de que a lo largo del XX ha sido costoso ir dando luz al papel de las mujeres en los avatares del siglo -, es innegable que en todos los ámbitos, también en el entorno de los individuos más poderosos del mundo, se dan personas influyentes a diferentes niveles. Estos individuos poderosos han sido casi siempre, como decía, del sexo masculino. Las mujeres que pudieron ejercer sobre ellos algún tipo de influencia han quedado a un lado, desvinculadas de todo lo acontecido. A menudo nos hemos quedado sin saber hasta qué punto había alguien más que movía los hilos, y si lo había, quién era. Y cómo era. Aunque es interesante conocer también las historias de aquellas pobres desdichadas que, no sólo no movieron hilo alguno, sino que fueron atropelladas por los sucesos de la época, víctimas del monstruo al que acompañaron (para mal) en algún momento de sus vidas.

Benito Mussolini, con su familia, al más puro estilo del macho italiano que tanto le gustaba.

Benito Mussolini con su familia, al más puro estilo del macho italiano que tanto le gustaba.

 

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Darwin en el supermercado (Mark Nelissen)

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Darwin en el supermercado (Mark Nelissen)

“Darwin veía el mismo mundo que todos nosotros, pero lo observaba a través de unas lentes que le ayudaban a percibir y a comprender mucho más que cualquier otra persona”, escribe el biólogo y divulgador Mark Nelissen. ¡Qué bueno! Es una forma de lo más descriptiva de hacer entender en qué consiste la psicología evolutiva. Mucha atención a la psicología evolutiva, porque de la fe que tengamos en ella dependerá mucho de lo que lleguemos a disfrutar de Darwin en el supermercado. Hablamos de una disciplina reciente, no muy asentada aún en el mundo de la ciencia y orientada al estudio del comportamiento humano basándose en la adaptación del hombre al medio. Lo que viene siendo la evolución humana reflejada en nuestro comportamiento. Pero tranquilos, no vamos a ponernos petardos con este tema. Para aprender sobre evolución ya están estos señores tan ilustrados.

A lo que voy es que se trata de una ciencia en pañales, lo que quiere decir que muchas de sus teorías están aún por demostrarse en firme. En muchos casos están basadas en la observación. En datos estadísticos sobre nuestro comportamiento como animales (vale, racionales, sí, pero puestos en harina con el mundo de la biología tampoco es como para atusarnos el flequillo). Sin embargo, ciertamente no deberíamos desdeñarla porque nos parezca absurdo relacionar con la evolución cosas como que los abuelos paternos sean los miembros de las familias que menos cariñosos suelen mostrarse con los niños. Lo que quiero decir es que os acerquéis a la psicología evolutiva sin prejuicios y teniendo en cuenta que habla de motivaciones que están a miles de años de nuestro mega moderno S.XXI. Pero que están ahí. Dadle perspectiva y veréis cómo es muy fácil de entender. A Freud tampoco le querían al principio.

Con este dato sobre los abuelos se habrán escocido algunos. Y ojo: no hemos hecho más que empezar. Darwin en el supermercado está lleno de detalles sobre el mundo humano para observar, precisamente, con las gafas de las que tan gráficamente habla Nelissen en su introducción. Lo más interesante es pensar que inevitablemente lo vemos todo con ojos de ciudadano – más o menos – cultivado del mundo occidental al que le parece que un casette es una herramienta utilizada Atapuerca. Error. El mundo social evoluciona a una velocidad literalmente de vértigo. Sin embargo el mundo de los instintos primarios y la adaptación al medio tarda millones de años en avanzar. Por lo tanto hay cosas que seguimos manteniendo desde entonces, pero que ahora, en el mundo que vivimos, no tienen utilidad. Pero no por eso dejan de estar ahí. Sólo existe cierto desfase. Y eso puede hacer que no acabemos de creer/ entender muchas de las teorías de Nelissen. Pero es que nuestro comportamiento actual, simplemente, está metido de un corsé desde hace sólo unos pocos miles de años. Eso, para Darwin, no es nada.

Darwin en el supermercado. Comunidad Lectora.

Nelissen lo explica mil veces mejor que yo, dónde va a parar. Precisamente su motivación es la de poner a pie de calle todas estas teorías sin tener que tragarte un coloquio de ningún congreso para chicos del club de ciencias, y hacedme caso, tiene éxito porque lo hace bien: Darwin en el supermercado se lee en cuatro tardes, (seis para los más lerdos… ¡uy, lo que he dicho!), es un  libro ameno y encima aprendes con rigor científico. No olvidemos que este señor es profesor de Biología del Comportamiento en la Universidad de Amberes. Amigos, ¡qué más se le puede pedir a un libro!

Córdoba de los Omeyas (Antonio Muñoz Molina)

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Córdoba de los Omeyas (Antonio Muñoz Molina)

Se me ocurren montones de adjetivos con los que adornar este post acerca de “Córdoba de los Omeyas”. De verdad que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una obra tan personal como ésta. No sé si os interesa el tema en particular,images por supuesto que este punto es importante. Si es así, os aseguro que encontraréis absolutamente maravillosa este libro. En mi caso, sí, la Córdoba medieval y morisca es un tema que siempre me ha encantado, y es por eso que he tenido el placer de leer numerosas obras acerca de él, algunas de ficción, otras, como ésta que nos ocupa, de divulgación. Independientemente al tema histórico, que por supuesto está presente, “Córdoba de los Omeyas” es una descripción muy particular de lo que la ciudad y su historia evocan en Antonio Muñoz Molina. Este señor, escritor verdaderamente polifacético, ha sido recientemente premiado con el Príncipe de Asturias de las Letras 2013. No hace falta que os recuerde que es, depués del Nobel, el premio literario más importante del mundo. Y no se trata de una lotería. La forma de narrar de Muñoz Molina es francamente especial. En un caso éste aún más, porque se entrega a las sensaciones y reflexiones más personales.

 

abdEsta obra fue escrita por su autor a finales de los 80, precisamente por encargo. Entonces el reconocimiento de Muñoz Molina era considerable, aunque no el actual. Ya tenía a sus espaldas varios éxitos, pero siempre recelo de los libros que los escritores crean a raíz de la petición de un tercero (entiéndase la editorial). De primeras me parecen motivaciones más comerciales. Sin embargo, y tal como nos cuenta el autor en la introducción (que por cierto, precisamente por ser lo más “made in Muñoz Molina” se puede hacer un pelín densa), su estrecha relación con Córdoba va atrapándolo hasta que llega a considerarse uno de esos autores poseídos por una ciudad, citando ejemplos míticos como Dickens y Londres, Durrel y Alejandría, Galdós y Madrid, o éste que me permito aportar: Pamuk y Estambul. Y según vamos avanzando en la lectura comprobamos que es cierto: las reflexiones del autor acompañando a los datos históricos, a las citas de autores contemporáneos a la época, los pasajes de otras obras, las curiosidades y personajes, nos llegan a contagiar esa fascinación, ese desvelo por algo que fue real; a pesar de que para Muñoz Molina y para nosotros la Historia sea a menudo casi un cuento inventado por personas que nos Edwin%20Lord%20Weeks-363775precedieron, puesto que es a través de sus ojos y su imaginación como podemos creernos que llegamos a revivirlo.

¿Conocemos los “cristianos” el alcance del esplendor de la ciudad de los Omeyas? Córdoba fue la Nueva York del S. XIII. La gran metrópoli de Occidente. Si creemos lo que citan fuentes contemporáneas, cientos de aventureros cruzaban medio mundo – cuando la gran parte de la población moría donde había nacido, no lo olvidemos-, para conocer de primera mano las maravillas que se contaban acerca de sus palacios, jardines, paisajes y su sofisticada y opulenta forma de vida. Pensad ahora que alguien totalmente seducido por semejante ciudad y que conoce al dedillo su historia, se digna a hacernos una crónica de sus leyendas, contarnos quiénes fueron los personajes más destacados, los vicios de sus califas, los escondites de sus harenes, las más curiosas anécdotas de la vida cotidiana y sus pobladores, sus barrios y sus costumbres. Creedme: es un auténtico lujo.

Ya solamente conocer de mano de este gran conocedor de Córdoba cuál fue la odisea de Abd Al-Rahman I, fundador del emirato de Córdoba, es mil veces mejor que cualquier historia ficticia de un super héroe que yo haya podido leer. Eso significa que en “Córdoba de los Omeyas” no encontraremos únicamente una cronología de sucesos, sino uno interpretación de los mismos. Y el libro acabará atrapándoos completamente con cada uno de los relatos (repito: reales y a la vez tan legendarios), tal como ha hecho conmigo.

Homo erectus (Juan Eslava Galán)

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Homo erectus (Juan Eslava Galán)

Lo primero que a todos os llamará la atención (desde luego, conmigo funcionó, posiblemente porque se trate de un mero gancho), es que en la mismísima portada ya advierte de que se trata un libro para hombres. He de decir que, a grandes rasgos, estoy de acuerdo. En realidad lo que aparece como subtítulo es un “[…] NO deben leer las mujeres”. Tócate… ejem.

Bien, probablemente el enfoque sea en muchas ocasiones predominantemente masculino. Aunque pienso que, además, está pensado especialmente a un determinado grupo de hombres (digamos, a ver, algo… ¿primitivos?). Me gustaría conocer la opinión de otras mujeres que hayan tenido este libro entre sus manos, porque mi sexto sentido me dice (ya empezamos con los tópicos, aviso) que si bien Eslava Galán tenía en mente un público masculino muy concreto, en ciertos pasajes del libro se descubre una intención hacia lector@s del sexo femenino. Ya os digo que ese “no deben leer las mujeres” es un gancho que el autor sabe que va a funcionar. De hecho, he llegado a notar cierta tendencia a una actitud de disculpa hacia las mujeres cuando plantea algunos temas que podrían llegar a tacharse de machistas. O al menos políticamente incorrectos, algo que toca bastantes narices a día de hoy, por pesadez.

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Hablar aquí de la tan manida guerra de sexos se queda un poco escueto. Eslava Galán habla de otras muchas cosas, principalmente de dos: las mujeres son como son porque la evolución les obliga a serlo, y los hombres son como son por el mismo motivo. En este aspecto, si “Homo erectus” resulta sorprendente por venir de quien viene – para quien no lo conozca Juan Eslava Galán es uno de esos historiadores que vende por miles sus ensayos sobre Historia (además de novelas y otras obras), con admiradores y detractores a partes iguales, como todos los autores que venden -, el contenido de la obra no resulta ser tan impactante e innovador como uno se espera. Quiero decir que no cuenta nada nuevo con respecto a lo que sabemos sobre hombres y mujeres (el papel de cazador para ellos, el de criadora para ellas, compromiso, sí, compromiso, no, el por qué de la infidelidad, etc.) Para alguien someramente informado o con cierta curiosidad por el tema, este “Homo erectus” no le va a suponer nada rompedor. La conclusión final es que pese a la enorme evolución social que hemos vivido en los últimos siglos, subyace inevitablemente el instinto primario, tanto para ellos como para ellas.Vamos, que está en la línea de aquel superventas “Los hombres son de Marte. Las mujeres son de Venus” . Se acerca un poco a otra de sus obras, “Coitus interruptus”, donde habla del sexo con cierto toque de humor, aunque en un contexto y con una connotación diferentes.

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El caso es que no he logrado encontrar un motivo de peso para recomendar un libro que, si bien es verdad que no es ningún ladrillazo sobre la evolución y comportamiento sexual, y que se deja leer más o menos con facilidad, tampoco es un dechado de humor ni de novedades científicas. Se queda a  mita de camino de todo y no llegas a aprender gran cosa. La palabra es pretencioso. Quiero y no puedo.

Ébano (Ryszard Kapuscinski)

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Ébano (Ryszard Kapuscinski)

Menudo apellido facilito para recordar el de este autor, ¿no? Sólo os digo que me ha resultado imposible acentuar correctamente todas las letras tal y como aparece en la grafía original… En realidad os adelanto que merece la pena al menos recordar cómo suena porque Kapuscinski fue un gran periodista polaco que dedicó al continente africano media vida como cronista, y con muchas y muy interesantes cosas que contar. Pasó de un país a otro según la actualidad, siempre cambiante pero frenética en África, se lo iba exigiendo. Si tenéis cierto interés por conocer algo mejor este continente sin pararse en las cuestiones más trilladas, sino en las particularidades del día a día, así como también los aspectos culturales, antropológicos, políticos, históricos, y sin estereotipos estériles, éste es vuestro libro.

¡He venido aquí para hablar de mi libro!

De verdad que os animo a echarle un vistazo a “Ébano” si tenéis la suerte de contar entre vuestras virtudes con una pizca de curiosidad por nuestro mundo. Hay historias para parar una vaca al trote :). Kapuscinski les da a las mismas un ritmo agradable, no es denso ni se entretiene vagamente en calados socio-políticos, a no ser que sea obligado explicar por qué las cosas son ahora como son. Todo tiene su causa, de manera que para saber dónde está algo, lo mejor es que nos expliquen cómo ha llegado hasta allí.Así, por ejemplo, recuerdo especialmente el impacto que creó en mí el conocer cuán difícil le ha resulta a África reponerse de la esclavitud. Todos sabemos las implicaciones morales que tiene el tráfico de seres humanos, no te digo nada cuando éste es legal. Pero, ¿y las consecuencias demográficas de haber esquilmado sistemáticamente a su población? ¿Sabéis que África ha adolecido de la falta de hombres jóvenes y sanos ¡durante siglos!? ¿Y que durante el S.XX, el cercano S.XX, cuando aparentemente el continente se reponía de semejante hachazo, comienza el fenómeno de la inmigración al primer mundo? ¿Os imagináis el desastre que puede suponer esta falta de mano de obra, padres de familia, roles masculinos en todos sus aspectos?Ésta es sólo una de las cuestiones que Kapuscinski nos platea en “Ébano”, pero hay muchas más que te dejan con la boca abierta, y los ojos fijos en las paredes de tu casa, con la cabeza metida en  estos enjuagues, sin poder parar de leer, conocer, y finalmente entender.

Por ejemplo, otra de las temáticas que trata la obra son, cómo no, las inevitables guerras en África. ¿Por qué es un continente tan proclive a ellas? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? ¿Por qué se organizan sus gobiernos de una forma tan chapucera, corrupta e inestable? ¿Por qué esa tendencia a armarse y levantarse contra cualquier posibilidad de estabilidad? Pues es que históricamente todo tiene unas causas que conducen a ciertas realidades… ¿Sabéis, por ejemplo, el origen del país de Liberia? Vais a alucinar…

Ryszard Kapuœcinski, no tiene pérdida: el único blanco, con unos colegas angoleños.

Pero no solamente podremos saber de cuestiones tan profundas. Las anécdotas se cuentan por decenas: Kapuscinski perdido en un jeep en medio de una estampida, una cena en plena sabana interrumpida por un elefante, la malaria, la vida en las aldeas, el calor, el hambre, o algo algo totalmente fuera de lugar en Occidente: la importancia extrema, vital de los clanes.

Todo esto contado de una forma fluida, a modo de crónica, como el autor sabía de sobra hacer, con una amenidad que es siempre la baza más importante de cualquier ensayo que pretenda abducirnos en aquello que nos pretende explicar. No en vano se ha acusado a menudo a este Premio Príncipe de Asturias 2.003, (ojo: no de las Letras, sino de Comunicación y Humanidades por su precupación por los más desfavorecidos) de exagerar sus anécdotas para dotarlas de mayor atractivo.

“Este continente es demasiado grande para describirlo”, como decía el mismo Kapuscinski. Pero gracias a parte de sus obras (“Ébano” no es la única merecedora de recomendación) podemos acercarnos un poquito más.

Gomorra (Roberto Saviano)

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Gomorra (Roberto Saviano)

Quién no ha oido hablar de “Gomorra”, esa obra que conmocionó a medio mundo después de poner sobre la mesa todo el entresijo empresarial, la metodología de trabajo, las reglas inviolables, y las relaciones con las Administraciones Públicas de la Mafia. Si, amigos, la Mafia con mayúsculas, la real, la auténtica y verdadera Mafia Napolitana (Camorra, para los amigos). Sin querer hacer paralelismos con grandes de la Literatura como Mario Puzo con su “Padrino” (novelón, pero en otro registro), en “Gomorra” se habla de la mafia a pié de calle, sin sensacionalismos superfluos, o al menos no encontraremos el amarillismo más comercial que suele acompañar a este tipo de obras, sino aquel más inevitable: el resultante de la labor cotidiana de estos grupos organizados.

Como digo, hay crimen, sí. Asesinatos y clanes familiares. Pero hay mucho más. No vayamos a quedarnos en aquello de que la mafia vive del trapicheo de drogas, prostitución y otros negocios “marginales”. Qué va. Estos son otros tiempos, donde además de los clásicos, viven de otros negocios igual de rentables, pero más legales: desde el reciclaje de residuos hasta la especulación urbanística (de qué me sonará esto a mí…). Detalles curiosísimos, entramados comerciales y empresariales con datos reales, nombres auténticos, hechos probados, juzgados,  personas imputadas, otras impunes y en la calle. Crudísimas historias, muchas de ellas con caras de personas más anónimas; recuerdo especialmente la del sastre de grandes firmas en el capítulo llamado Angelina Jolie. Sin desperdicio. Y no es el mejor, sino uno de tantos relatos fascinantes. También me resultó especialmente cautivador el funcionamiento del clan cuando uno de sus capos termina preso. No vayáis a pensar que el juego termina en la trena, ingénuas almas de cántaro.

En fin, a nivel de datos e información el libro es completísimo, que no denso. Sé de personas a las que les ha costado terminarlo, pero tengo que afirmar que en mi humilde opinión “Gomorra” me parece una serie relatos trepidantes y reveladores en los que no para uno de aprender y sorprenderse. De hecho, ha sido traducido a numerosos idiomas y ha logrado grandísimos logros en ventas en diversos países. Lo que no le ha servido a su autor, Roberto Saviano, más que para llenarse los bolsillos pero sin evitar con ello seguir amenazado de muerte. La Camorra, de hecho, llegó incluso a hacer pública una fecha tope para su asesinato. Aunque final y afortunadamente, hasta ahora el crimen no se ha llevado a cabo. Porque Saviano se cuida muy bien de que eso no ocurra, desde luego. Y me pregunto, ¿compensará el éxito este tipo de cosas? Debemos agradecer a estas presonas querer hacernos partícipes de estas realidades, a pesar de que se jueguen con ello sus propias vidas (recordad a Salman Rushdie y tantos otros). ¿Seríais capaces de semejante sacrificio?

Sonriendo y sin su careto de “me quieren matar” no parece el mismo…

El porqué Saviano con0ce tantos detalles es porque es nativo napolitano, ha vivido desde su más tierna infancia (y a veces casi en primera persona) algunas de las historias que narra en su obra. Además, es miembro del Grupo de Estudios sobre la Camorra y la ilegalidad y ha colaborado como periodista en varios periódicos italianos, hasta la publicación de esta obra, y las amenzas recibidas en consecuencia. Lo último que escuché sobre él es que quería desvincularse un poco del mundo de la investigación periodísitica y de la mafia ¡¡escribiendo monólogos!!

Como muchos sabréis, “Gomorra” tiene su versión cinematográfica de 2.008, ganadora de varios premios internacionales. Aunque para mí, el libro le supera con muchas creces.

Alejandro Magno (Roger Caratini)

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Hoy quiero confesar que vivo enamorada… En realidad no es de la Pantoja, con todos mis respetos por esta señora y las folklóricas en general, sino por el héroe por excelencia de la Historia Antigua, Μέγας Αλέξανδρος, querido Aléxandros III rey de Macedonia desde el 336 a.c. hasta su muerte por (presuntamente, que hay opiniones varias al respecto) paludismo en el 323 a.c. No voy a aburrir a nadie con datos históricos, lo prometo. Para consultar está Google, que recoge casi 2 millones de entradas por esta consulta.
Ha sido siempre admirado, principalmente porque consiguió vencer al Imperio Persa, la madre de todos los Imperios de la Antigüedad anteriores al Romano. Una acumulación tan vasta de territorio que nadie en su sano juicio se planteó conquistar, más por el temor a su gigantesco ejército, que por lo poderoso que fue militarmente. Y no se quedó ahí. Pero he prometido no dar la chapa en plan libro de texto.

No soy nada original buscando fetiches en la Historia, lo sé. Tampoco voy a ponerme romántica contando algunos detalles de lo que los entendidos opinan que pudo conformar su carácter: su ansia de ir más allá, el anhelo incombustible de un chaval que lo único que quería era llegar al final. De algo. De todo. De hecho, no se caracterizó por ser un buen gobernante, porque lo hacía en realidad era conquistar territorio tras territorio, fundar ciudades y puertos (varias Alenjandrías, de las que sólo pervive la ciudad egipcia) y seguir adelante con su ejército, pero dejando en manos de otros la gestión de estas provincias. Puede que esta sed insaciable de ir más lejos estuviera relacionada con las tensiones vividas en la infancia, tanto con su padre como son su madre, algo que convirtió su vida en una espiral de satisfacción por lo conseguido, (hasta el punto de ser considerado un dios, también por él mismo) e insatisfacción crónica al mismo tiempo. Magnánimo en el agradecimiento y terrible en la cólera. Viviendo como si fuera a durar para siempre, y a la vez como si fuera el último día.

Lo mejor de todo esto es que él también era fan y tenía sus propios héroes, a los que quería acercarse tanto en sus logros personales como en los militares. Por ejemplo, la relación tan intensa que mantuvo con su amigo Hefestión, comparable y paralela según él a la de sus idealizados Aquiles y Patroclo, héroes de Troya. O Ciro el Grande, mítico Gran Rey de Persia, que creó el impresionante imperio del que hemos hablado, y al que rindió homenaje en su propia tumba y al que pretendía emular. ¿No es curioso el hecho de que los héroes sean fans de otros héroes?

Bueno, al final algún datillo sí que ha caído. Pero es que es inevitable explicar por qué Alejandro es “el Magno”, por qué desde el mismo día de su muerte fue adorado y admirado. Se dice que tanto Julio César como Augusto fueron a visitar su tumba (hoy aún no sabemos dónde está). A mí, en realidad me encanta el mito por varios motivos, como a miles de personas amantes de las leyendas de la Historia, ya he dicho que me confieso poco original. Pero es que he tenido la suerte de tener en mis manos montones de libros maravillosos (dejo aquí solamente estos dos “botones”: uno es novela, el otro ensayo) sobre el tema que, lejos de dejarle a uno satisfecho con lo aprendido, avivan ese come-come de saber cómo serán otras opiniones, de volver a leer otra vez cómo cruzó el desierto o cómo enloqueció a la muerte de Hefestión, no sé, es como ver una buena peli muchas veces: sabes cómo termina, pero no te cansas de verla. Porque la imaginación es el proyector con el que vemos las películas que narran los libros.