Archivo de la etiqueta: Novela negra

Sorry (Zoran Drvenkar)

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Sorry (Zoran Drvenkar)

El germen inicial para Sorry es la puesta en marcha por parte de 4 amigos de una empresa  dedicada a disculparse en nombre de otros ante un tercero. Puesto que esto es novela – y por tanto ficción – dicha empresa tiene un inusitado éxito, partiendo de la premisa de que los acuden a ella asumen que así se eximen de  aceptar la propia culpabilidad. Cuestión más que discutible, amigos. Porque de lo que se trata realmente es que se da por hecho que existe quien no sea capaz de pedir disculpas por sí mismo.

El perdón, la culpa, el arrepentimiento, son cuestiones pero que muy intensas por lo que tienen de íntimas, a la vez que se trata de profundos y a menudo vergonzosos sentimientos que compartimos todos los que nos consideramos en algo humanos. Ya lo expuso sabiamente Dostoyesvki.

El juego de asumir o no responsabilidades y aceptar que otro lo haga por nosotros, aún con transacción económica de por medio, va a ser la espina dorsal de todo lo que acontezca en esta historia.

Los protagonistas montan una agencia y se mudan a una increíble mansión a orillas de un lago en Berlín. Y podría ser como ésta misma, mirad qué ideal para una novela de crímenes.

Ahora bien, lo cuestionable de lo productivo que pudiera ser el tinglao no debe distraernos más de dos minutos, puesto que sólo se trata del pistoletazo de salida para la  oscura y mórbida trama real de novela negra que nos tenía reservada Drvenkar. Hasta ese momento Sorry puede hacerse densa y hasta aburrida con tanta presentación de la psique de los protagonistas. Pero el giro en la historia es inesperado y tiene bastante de macabro. No seré yo quien haga ningún spoiler. Desenredar esa madeja os va a llevar a otra serie de siniestras urdimbres sobre la psicopatía, personalidad múltiple, pederastia,  remordimientos. El maravilloso mundo de el bien y el mal, con todo aquello que  quita el sueño a los filósofos desde el albor de los tiempos. Lo explica mucho mejor el propio autor en el siguiente vídeo de Canal L.

Como colofón: para hacer una buena novela negra no hace falta tanta profundidad en los espíritus retratados; tampoco tantos saltos en el espacio/ tiempo. Basta con un buen crimen y una serie de pistas que no nos hagan perder la paciencia y nos dejen sorprendidos y sin aliento justo en la página final. En ese sentido Sorry cumple dignamente, no dejando ningún cabo suelto. Aunque a menudo resulta apelmazado a la hora de mantener la intriga y confuso en la narración de sus tramas. Fue premio Friedrich Glauser 2010 a la mejor novela negra de Alemania, Suiza y Austria.

 

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La forma del agua (Andrea Camilleri)

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La forma del agua (Andrea Camilleri)

Andrea Camilleri es toda una figura en el mundo de los relatos policíacos de los últimos tiempos. Si en Francia tienen a Pierre Lemaitre y en España a nuestro Vázquez Montalbán o a Alicia Giménez Barlett, en Italia es Camilleri la encarnación de escritor de éxito en novela negra (y otros tantos géneros).

Como todo autor que se precie en este mundillo, Andrea Camilleri tiene una saga dedicada a un personaje: el comisario Montalbano, cuyo nombre es homenaje al citado Vázquez Montalbán. Ésta se inicia en 1.994 con “La forma del agua”. Con ella dió el campanazo, sucediéndole después otros tantos títulos. Si osáis empezar, os aseguro que caerán uno tras otro cual episodios de la más adictiva serie de Netflix.

Francamente, no sé qué es lo que tienen (o tienen que tener) los protagonistas de estas sagas para que generen tanto enganche entre el público. Lo cierto es que lo hacen; todos acabamos cayendo rendidos a sus pies cual entregados teenager fans , deseando poder conocerlos algún día… Aunque – secreto inconfesable-… en parte contrariamente a lo anterior y secretamente, dejándonos ya la fuerte impresión de haberlos conocido personalmente.

¿Cuáles son algunos de los aspectos que suelen converger en este tipo de personajes?

  1. Son duros, pero tienen ese puntito de humanidad que termina haciéndolos BUE NOS, en mayúsculas, al nivel ‘cachopán’ de cualquier huerfanita de cuento. Hecho que los diferencia notablemente de parte del equipo policial con el que trabajan. Concretamente con Montalbano hay que explicar que en algunos casos, tras su resolución, decide hacer mutis por el foro. Porque él lo vale.
  2. Son suspicaces. Pero su inteligencia se basa en las cosas no evidentes, sobresaliendo de algún modo entre las pesquisas del resto, yendo más allá de lo obvio (porque además, en una novela es aburrido). Por supuesto, acaban llevándose el gato al agua porqueee… todo todito se acaba sabiendo.
  3. En general su personalidad es arrolladora, pero a la vez no destacan especialmente entre sus compañeros. No son estrellas en comisaría, no son la mano derecha de ningún secretario de Estado o gobernador, no tienen grandes contactos ni se codean con la élite policial. Hacen su trabajo y éste es 100% vocacional.

Montalbano, en la adaptación en TV de las novelas de Camilleri. Yo lo imaginé con pelo 😦

En particular en el caso de Montalbano, cabe destacar que sus inclinaciones políticas se dejan ver con cierta frecuencia cuando tiene oportunidad de opinar acerca de las relaciones ricos/pobres, poderosos/indefensos, corruptos/explotados. No en vano Camilleri es un comunista confeso.

“La forma del agua” es sólo el primero. No debéis perder la oportunidad de pasar un rato agradable en la piel de un comisario todo genio y figura, y de paso dar una vuelta por el día a día siciliano: gastronomía, expresiones y retrato social. Por supuesto, la saga Montalbano cuenta con su correspondiente versión televisiva, supervisada por el propio autor. Ah, Sicilia!, quanto fascino!

La princesa de hielo (Camila Läckberg)

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La princesa de hielo (Camila Läckberg)

Era imposible: antes o después había que sacar a relucir la triunfante ristra de escritores escandinavos de novela negra que lo están petando desde la publicación de la saga superventas Milenium, de Stieg Larsson. El éxito de estas publicaciones supuso el  nórdico alumbramiento de un montón de autores y una explosión de publicaciones de las que hoy disfrutamos todos, en especial las editoriales.

Desde luego, la sueca Camila Läckberg es uno de estos exponentes. Ella se estrenó precisamente con La princesa de hielo en 2002 y ha publicado desde entonces otras tantas obras, todas policíacas, y no creo que se atreva a decir que le haya ido nada mal; varias de sus obras han sido adaptadas como serie televisiva como Los crímenes de Fjälbacka, y también existe una versión de cómic  de La princesa de hielo

 

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Vista del pueblecito de Fjälbacka. Si algo he sacado en claro de La princesa de hielo, es que con nombres como éstos jamás podré leerlo en versión original.

A mí, sinceramente y a pesar de lo descriptivo del título, no me ha dado ni frío ni calor. He de reconocer que para que una novela policíaca me atraiga intensamente debe salir algo más de los característicos preceptos del género. Esto es:

 

a) pintoresco pueblecito costero/interior (léase cualquier localidad de número reducido de población) en el que todos sus habitantes se conocen, existen oscuras relaciones entre ellos y nadie es lo que aparenta.

b) un macabro crimen que altera la supuesta paz municipal, si es lejano en el tiempo aún mejor, y del que casi todos los habitantes conocen alguna parte de la incógnita.

c) forastero/a, bien sea policía, periodista, escritor o similar, que se propone la resolución del crimen para lo cual va descubriendo los sombríos secretos de los vecinos, a sazón de lo cual siempre habrá pequeñas historias satélite de la principal y que explican la composición de la vida local desde lo particular a lo general, hasta el descubrimiento del asesino/s. Por supuesto, quien menos espera uno, faltaría más.

Voilá! Esto es también La princesa de hielo, que sin ser nada nuevo resulta relativamente interesante (a ratos), y que nos regala con un final que termina por ser, no por más inesperado, ridículo.

 

El ojo de jade (Diane Wei Liang)

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El ojo de jade (Diane Wei Liang)

diane-wei-liang-at-home-i-001Diane Wei Liang es periodista y es china; una de tantos intelectuales que han abandonado el país por diferencias con el Sistema Comunista Chino. Ciertamente, aquellos autores y creadores disidentes de algún tipo de régimen totalitarista cumplen en cierta medida, (con sus lógicos matices), con las siguientes premisas, que siempre aparecen reflejadas en su obra : crítica (más o menos evidente) al Gobierno del país de origen, un costumbrismo social que refleje la relaciones de aquellos que no aceptan el Sistema frente a los que se ven beneficiados por éste, y nostalgia por la patria perdida.

En “El ojo de jade”, y dentro de este patrón, nos encontramos con su protagonista, Mei Wang. Es una “joven” policía que deja su conveniente y acomodado cargo dentro del Ministerio de Seguridad Pública tras sufrir el acoso de un alto cargo. Imaginad el disgusto de los padres (chinos y contentos de serlo) de Wang. Es sólo comparable a cuando el director de cine Pedro Almodóvar anunció en casa que dejaba Telefónica para hacer cine. No contenta con esto, funda su propia consultoría de información. Ojo con el eufemismo, porque en China las agencias de detectives están prohibidas.

Con este rebelde bagaje la intrépida Mei intenta encontrar el ojo de jade, una valiosa joya desaparecida de un museo en plena Revolución Cultural. Ésta es la disculpa perfecta para que la trama se adentre en esta etapa de la historia de China, (recomiendo ampliar) combinando la Historia (con mayúscula) del país, con la historia (con minúscula) de la propia familia Wang.

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Una revolución cultural que es impuesta es toda una condena para ella misma. De hecho, imágenes como esta… ¡uf! dan bastante miedito.

 

¿Alguien más está viendo aquí las premisas del primer párrafo? Por si esto fuera poco, nuestra Mei está soltera (¡¡a sus 31 años!!), tiene a un hombre como ayudante, y también una hermana guapa, rica y triunfadora, en contraposición con la inteligencia, el valor y la audacia de Mei.

Dicho esto, entenderéis que encuentro el personaje bastante estereotipado. No obstante, la trama de novela negra de “El ojo de jade” está bien resuelto, aunque sin sufrir por mi parte grandes ataques de interés e irrefrenables ganas de saber cómo sigue. Lectura sencilla y agradable, pero poco más. A destacar el fondo social y cultural de una China cambiante, en plena transición entre la modernidad y la tradición, su efervescente economía y sus valores morales en horas bajas, la importancia del orgullo por lo propio y la atracción por las libertades occidentales. Podría seguir enumerando contrastes, que esto siempre queda muy erudito, pero vamos a dejarlo por hoy.

 

Vestido de novia (Pierre Lemaitre)

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Vestido de novia (Pierre Lemaitre)

Tengo que empezar anunciando que no he leído grandes alabanzas sobre “Vestido de Novia“; creo haber interpretado que el autor  tiene en su haber novelas bastante mejores, al parecer. Y sin embargo a mí me dejó con la sangre helada en las venas, posiblemente porque ha sido mi primera aproximación a Lemaitre y el rollo psicótico que despliega tiende a seducirnos mientras nos aterra: es el axioma en el que se sustentan, al fin y al cabo, este tipo de relatos. “Vestido de novia” es la segunda obra de Lemaitre, que ganó el Premio Goncour 2013 con “Nos vemos allá arriba“, anterior a la que nos ocupa hoy. Es un especialista en novela negra y suspense, con un montón de títulos donde siempre hay un fiambre (inevitable) y un crimen no resuelto, con alguna truculenta historia personal detrás. También ha escrito guiones para series de televisión y en Francia es un autor superventas. En fin, todo apunta a que este género se le da bien.

En “Vestido de novia” Lemaitre juega con lo que parece, pero no es. Eso significa que va a salirme un post bastante corto, porque no hay nada que hoy día sea más difícil de perdonar que un spoiler.  El Pierre Lamaitre. Comunidad Lectoraplanteamiento del relato tiene algunos virajes que es mejor no desvelar, no vaya a ser que alguien me mande un troyano cualquier día de éstos – ¿me estoy metiendo mucho en la atmósfera del thriller?-. En cualquier caso, y a pesar de que no coincido con otros tantos lectores de “Vestido de novia” en este sentido, a mí esta inquietante historia ha llegado a provocarme pesadillas (totalmente verídico), y me ha tenido más tensa que la cuerda de una bandurria  durante 6 días. Sophie, la protagonista, es una joven elegante, culta y económicamente acomodada. También resulta ser una asesina con graves desequilibrios psíquicos (OMG!). La narración se inicia cuando descubre que el Leo, el niño de 6 años que cuida, ha sido asesinado en su propia cama.

Aquí se inicia una montaña rusa de apariencias e indicios por los que Sophie atraviesa, debiendo interpretar las situaciones desde su perturbada comprensión. Esta primera parte representa un viaje a través de los ojos de Sophie bastante inquietante, y por lo tanto lograda. No voy a desvelar de qué manera continúa la historia, pero debo apuntar que ésta es la parte que precisamente para mí más intensa, la que provocó mi indignación y pesadillas, y es justo la que menos ha convencido al resto. Lo mejor ha sido descubrir la presión psicológica que se puede ejercer a un tercero sin que éste sepa siquiera que existimos.  Y hasta aquí puedo leer

Un último apunte: no os dejéis impresionar por el horroroso diseño de la portada en español 😦

La verdad sobre el caso Harry Quebert (Jöel Dicker)

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La verdad sobre el caso Harry Quebert (Jöel Dicker)

He aquí uno de esos libros superventas que tanta curiosidad despiertan pero que al final, personalmente, a mí no me ha dado ni frío ni calor. La verdad sobre el caso Harry Quebert es una historia que gira alrededor de un asesinato cometido 30 años atrás. Un thriller policial al más puro estilo nórdico que tantas alegrías está dando últimamente a lectores y editoriales, cuyo origen juega con el morbo de que la víctima de este asesinato es una joven de tan sólo quince años. Por si esto fuera poco, el principal sospechoso es Harry Quebert, una estrella de la literatura norteamericana, profesor universitario y amigo íntimo de nuestro protagonista, Marcus Goldman. Marcus, a su vez es una joven promesa de la literatura que ha disfrutado a lo grande del éxito de su primera novela, y que se siente obligado a defender la inocencia de su amigo y mentor, a quien le debe todo. Bien, hasta aquí, como vemos, nada especialmente destacable.

A todo esto hay que añadirle que la trama se desarrolla en una pacífica localidad del estado norteamericano de New Hampsire, en la región de Nueva Inglaterra, llamado Aurora. En Aurora todos se conocen; se trata de un pueblo casi paradisíaco al borde del mar, que se ve gravemente alterado al descubrirse el cuerpo de la adolescente Nolla Kellergan, la hija del pastor, 30 años después de su desaparición. Para darle un toque aún más tópico, casi toda la ciudad estaba poco menos que prendada de la maltrecha Nolla: una especie de Marisol a lo americano, a quien definen poco menos que como a un ángel. Aquí es donde Dicker se empieza a poner un poco empalagoso. Hay un pasaje de La verdad sobre el caso Harry Quebert, cuando ya se ha hecho público el caso de Nolla en todo el país, en el que la mencionan como la muchacha que enamoró a América… Vamos, que poco menos que ha desbancado a Julia Roberts. Este personaje es uno de los más importantes en la historia y quien precisamente sirve (como en toda novela policíaca que se precie) de nexo de unión entre otros tantos personajes que van apareciendo y tienen, cómo no, su correspondiente boleto en la rifa de “este asesinato es cosa tuya”. Sin embargo, Nolla no es un personaje creíble. Sus paseos bajo la lluvia en plena playa, escenario del primer encuentro amoroso con Harry, son como para que le suba a uno el azúcar en sangre de golpe.

Joël-Dicker. Comunidad Lectora

Jöel Dicker, todo un “triunfito” de las letras a sus 28 años. Efectivamente, es como para sonreir a la cámara.

Por lo demás, tampoco la trama está enmarcada en un lugar exótico, por ejemplo, o en un ámbito histórico donde hubiera cierta necesidad de documentar la ambientación, lo que le hubiera dado cierta dificultad. A mí más bien Aurora me ha parecido de lo más televisivo, para que se me entienda. No en vano ya se están barajando nombres para interpretar una versión cinematográfica de La verdad sobre el caso Harry Quebert. Y es que esta novela, segunda del suizo Jöel Dicker, ha sido ganadora del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, y del Prix Goncourt des Lycéens, se convirtió en un superventas mundial, traducido a tropecientos idiomas, además de ser elegida mejor novela del año por varias publicaciones especializadas. Yo, sin embargo, no encuentro grandes dificultades en la gestión de esta trama, en la que nada es lo que parece (como pasa siempre con este tipo de obras) y al final todo queda un poco chapucero con una resolución un tanto precipitada.

Ahora bien, que nadie piense que es aburrida, porque no lo es. Pasados los primeros dos o tres capítulos, que pueden ser algo máslentos, el resto del libro se lee estupendamente y es de lo más entretenido. Al fin y al cabo, millones de lectores no pueden estar equivocados, ¿no?

El jilguero (Donna Tarth)

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El jilguero (Donna Tarth)
Donn Tarth. Comunidad Lectora

La enigmática Donna Tarth: Vive en una granja en Virginia y escribe un libro cada 10 años. Apenas concede entrevistas. ¿Hay algún punto del patrón ‘escritora de culto’ que no cumpla esta mujer?

Acabo de terminar este libro esta misma tarde. Me ha parecido tan inmenso que no he podido evitar ponerme a escribir inmediatamente sobre él. He estado echando un vistazo a lo que se dice de El jilguero en la red, aunque en realidad ya sabía que Donna Tarth es una de las autoras norteamericanas más notables – yo creo que tiene un halo europeo que hace de ella la escritora bohemia, al estilo al que anhlea y aspira todo buen cosmopolita norteamericano, es decir: un “Dickens en París”, mezcla de talento, misterio y glamour -. También supe que Amazon había galardonado a esta novela como ‘Libro del Año’; y luego, ¡ZASCA!, se lleva nada menos que el Pulizter 2014.

Donna Tarth es una autora muy poco prolífica, escribe una obra cada década, aproximadamente. Pero si con su primera novela, ‘El secreto’, ya disfrutó de un rotundo éxito, a la tercera, ‘El jilguero’, se le ha llegado a considerar una de las obras maestras de inicios del S. XXI. He podido ver la única entrevista que la autora ha concedido para hablar de esta maravillosa obra, (subtitulada: aquí) y la verdad, me ha decepcionado un poco escucharla hablar de cosas que no eran,  exclusivamente, el libro. Porque me ha dejado tan obsesionada que necesito saber más sobre ese laaaaargo proceso de creación. El jilguero ha sido escrito durante 10 años. ¡¡Diez añazos!! ¿Pero vosotros recordáis dónde estábais hace 10 años! La agenda de Donna Tarth no debe tener muchas páginas… Lo que sí es cierto es que mantiene ese aura de intelectual misteriosa, que no concede entrevistas, admirada, inalcanzable. Un poco la Greta Garbo de las letras norteamericanas. Yo sigo diciendo que, de todas formas, a estos yankees les va mucho esto de adornar las cosas de un resplandor peliculero, pero a lo que íbamos…

No sé si voy a ser capaz de hacerle el suficiente honor a esta obra al hablaros de ella. Simplemente: inmensa.  El jilguero es un libro redondo. No sólo la trama es difícilmente definible (tranquilos, lo voy a intentar) por sofisticada, sino que ésta se desdobla lo suficiente como para no ser lineal, sino que tiene suficientes giros como para abarcar estilos como la novela negra, el drama, o la novela juvenil, evitando siempre finales predecibles. Destila de todo, pero lo francamente difícil de describir, y a la vez una de las razones por las que es tan hipnótico es ese nivel de in-ti-mi-dad. Con Theo, con su entorno, con su trabajo, con su drama, con sus adicciones. Con el cuadro.

Tampoco había oído yo antes nada sobre el cuadro que tiene tanto valor en esta historia como Theo y que se llama precisamente igual que la novela. Parece ser que su autor, Carel Fabritius, un pinto flamenco del S. XVII, también tiene una historia detrás, debida sobre todo a su prematura muerte y a la falta de datos acerca de su vida. Por supuesto, he estado informándome todo lo que he podido sobre él porque no puedes terminar este libro sin ir derecho a Google a verlo, aunque sea a través de píxeles. Con todos ustedes, El jilguero de C. Fabritius.

El-jilguero, de C. Fabritius. Comunidad Lectora

Los pensamientos del protagonista te llevan muy lejos. Lo compadeces. Lo entiendes. Lo puedes sentir. Las últimas 10 páginas son de un filosófico que, lejos de asustar, te deja convulso pero con los ojos muy abiertos. De sorpresa y admiración, se entiende, no es que provoque ataques epilépticos a lo ‘Pokemon’. Y, una vez terminado el libro (ojito, son más de 1.100 páginas), sigues con esa sensación de vértigo. Vértigo profundo pero muy racional, analizando en soledad, con el libro en la mano, esas reflexiones sobre qué es ser uno mismo, las sensaciones que nos produce enfrentar la realidad, y también todolo contrario: qué sentimos cuando traspasamos la línea porque queremos ser algo que no somos, no poder elegir, a pesar de todo. Y por supuesto, sobre el arte.

En fin, el caso es que otra de las peculiaridades que me ha dejado sin aliento con esta novela es el nivel de descripción de los mundos que trata: la orfandad, el arte, shock post-traumáticos, el mundo de las antigüedades y la restauración (con detalles de una profesionalidad increíble), las drogas, la alta sociedad neoyorkina, el mundo del crimen organizado. De todo sabe estar mujer y todo lo expresa con una rotundidad que es invetable pensar si tirará de experiencias propias a la hora de documentar las vivencias de Theo. Que no son pocas (acompañamos al protagonista desde su pre-adolescencia hasta una madura juventud), y teniendo en cuenta, como decía antes, ese grado de intimidad en que logra Tarth que te veas involucrado como lector. Parece que estés leyendo el diario de alguien muy cercano, de un familiar, de un hermano.

Añadir, por último, porque merece una mención, la calidad de la escritura, la elección de las palabras y la traducción. Lo dejo en un sólo epíteto, para que no quede muy empalagosa la crónica: sublime.