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Darwin en el supermercado (Mark Nelissen)

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Darwin en el supermercado (Mark Nelissen)

“Darwin veía el mismo mundo que todos nosotros, pero lo observaba a través de unas lentes que le ayudaban a percibir y a comprender mucho más que cualquier otra persona”, escribe el biólogo y divulgador Mark Nelissen. ¡Qué bueno! Es una forma de lo más descriptiva de hacer entender en qué consiste la psicología evolutiva. Mucha atención a la psicología evolutiva, porque de la fe que tengamos en ella dependerá mucho de lo que lleguemos a disfrutar de Darwin en el supermercado. Hablamos de una disciplina reciente, no muy asentada aún en el mundo de la ciencia y orientada al estudio del comportamiento humano basándose en la adaptación del hombre al medio. Lo que viene siendo la evolución humana reflejada en nuestro comportamiento. Pero tranquilos, no vamos a ponernos petardos con este tema. Para aprender sobre evolución ya están estos señores tan ilustrados.

A lo que voy es que se trata de una ciencia en pañales, lo que quiere decir que muchas de sus teorías están aún por demostrarse en firme. En muchos casos están basadas en la observación. En datos estadísticos sobre nuestro comportamiento como animales (vale, racionales, sí, pero puestos en harina con el mundo de la biología tampoco es como para atusarnos el flequillo). Sin embargo, ciertamente no deberíamos desdeñarla porque nos parezca absurdo relacionar con la evolución cosas como que los abuelos paternos sean los miembros de las familias que menos cariñosos suelen mostrarse con los niños. Lo que quiero decir es que os acerquéis a la psicología evolutiva sin prejuicios y teniendo en cuenta que habla de motivaciones que están a miles de años de nuestro mega moderno S.XXI. Pero que están ahí. Dadle perspectiva y veréis cómo es muy fácil de entender. A Freud tampoco le querían al principio.

Con este dato sobre los abuelos se habrán escocido algunos. Y ojo: no hemos hecho más que empezar. Darwin en el supermercado está lleno de detalles sobre el mundo humano para observar, precisamente, con las gafas de las que tan gráficamente habla Nelissen en su introducción. Lo más interesante es pensar que inevitablemente lo vemos todo con ojos de ciudadano – más o menos – cultivado del mundo occidental al que le parece que un casette es una herramienta utilizada Atapuerca. Error. El mundo social evoluciona a una velocidad literalmente de vértigo. Sin embargo el mundo de los instintos primarios y la adaptación al medio tarda millones de años en avanzar. Por lo tanto hay cosas que seguimos manteniendo desde entonces, pero que ahora, en el mundo que vivimos, no tienen utilidad. Pero no por eso dejan de estar ahí. Sólo existe cierto desfase. Y eso puede hacer que no acabemos de creer/ entender muchas de las teorías de Nelissen. Pero es que nuestro comportamiento actual, simplemente, está metido de un corsé desde hace sólo unos pocos miles de años. Eso, para Darwin, no es nada.

Darwin en el supermercado. Comunidad Lectora.

Nelissen lo explica mil veces mejor que yo, dónde va a parar. Precisamente su motivación es la de poner a pie de calle todas estas teorías sin tener que tragarte un coloquio de ningún congreso para chicos del club de ciencias, y hacedme caso, tiene éxito porque lo hace bien: Darwin en el supermercado se lee en cuatro tardes, (seis para los más lerdos… ¡uy, lo que he dicho!), es un  libro ameno y encima aprendes con rigor científico. No olvidemos que este señor es profesor de Biología del Comportamiento en la Universidad de Amberes. Amigos, ¡qué más se le puede pedir a un libro!

Homo erectus (Juan Eslava Galán)

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Homo erectus (Juan Eslava Galán)

Lo primero que a todos os llamará la atención (desde luego, conmigo funcionó, posiblemente porque se trate de un mero gancho), es que en la mismísima portada ya advierte de que se trata un libro para hombres. He de decir que, a grandes rasgos, estoy de acuerdo. En realidad lo que aparece como subtítulo es un “[…] NO deben leer las mujeres”. Tócate… ejem.

Bien, probablemente el enfoque sea en muchas ocasiones predominantemente masculino. Aunque pienso que, además, está pensado especialmente a un determinado grupo de hombres (digamos, a ver, algo… ¿primitivos?). Me gustaría conocer la opinión de otras mujeres que hayan tenido este libro entre sus manos, porque mi sexto sentido me dice (ya empezamos con los tópicos, aviso) que si bien Eslava Galán tenía en mente un público masculino muy concreto, en ciertos pasajes del libro se descubre una intención hacia lector@s del sexo femenino. Ya os digo que ese “no deben leer las mujeres” es un gancho que el autor sabe que va a funcionar. De hecho, he llegado a notar cierta tendencia a una actitud de disculpa hacia las mujeres cuando plantea algunos temas que podrían llegar a tacharse de machistas. O al menos políticamente incorrectos, algo que toca bastantes narices a día de hoy, por pesadez.

madozjaula

Hablar aquí de la tan manida guerra de sexos se queda un poco escueto. Eslava Galán habla de otras muchas cosas, principalmente de dos: las mujeres son como son porque la evolución les obliga a serlo, y los hombres son como son por el mismo motivo. En este aspecto, si “Homo erectus” resulta sorprendente por venir de quien viene – para quien no lo conozca Juan Eslava Galán es uno de esos historiadores que vende por miles sus ensayos sobre Historia (además de novelas y otras obras), con admiradores y detractores a partes iguales, como todos los autores que venden -, el contenido de la obra no resulta ser tan impactante e innovador como uno se espera. Quiero decir que no cuenta nada nuevo con respecto a lo que sabemos sobre hombres y mujeres (el papel de cazador para ellos, el de criadora para ellas, compromiso, sí, compromiso, no, el por qué de la infidelidad, etc.) Para alguien someramente informado o con cierta curiosidad por el tema, este “Homo erectus” no le va a suponer nada rompedor. La conclusión final es que pese a la enorme evolución social que hemos vivido en los últimos siglos, subyace inevitablemente el instinto primario, tanto para ellos como para ellas.Vamos, que está en la línea de aquel superventas “Los hombres son de Marte. Las mujeres son de Venus” . Se acerca un poco a otra de sus obras, “Coitus interruptus”, donde habla del sexo con cierto toque de humor, aunque en un contexto y con una connotación diferentes.

madozcactus

El caso es que no he logrado encontrar un motivo de peso para recomendar un libro que, si bien es verdad que no es ningún ladrillazo sobre la evolución y comportamiento sexual, y que se deja leer más o menos con facilidad, tampoco es un dechado de humor ni de novedades científicas. Se queda a  mita de camino de todo y no llegas a aprender gran cosa. La palabra es pretencioso. Quiero y no puedo.