Archivo de la categoría: Novela

After (Anna Todd)

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After (Anna Todd)

A estas alturas, qué se puede decir del fenómeno literario juvenil de “After. Lo de la publicación de este libro y cómo ha llegado a ser un auténtico bombazo es verdaderamente una historia que merece la pena contar por enésima vez. Muchos ya sabréis que fue publicándose por entregas en la plataforma Wattpad, en la que los usuarios publican todo tipo de relatos. Pero mira tú por dónde, con “After empezó el asunto del enganche en los lectores, así que finalmente Anna Todd recibió una oferta multimillonaria, de ésas que te cuentan en las películas cuando quieren hacerte saber que perseguir tus sueños tiene recompensa. Y la jugada ha salido redonda, porque se ha convertido en un fenómeno juvenil, al más puro estilo que yo defino como fan-fatal. De hecho, ya existe proyecto en firme para una película, y eso que Todd publicó en Wattpad el primer capítulo en 2.013. Creo que uno de los aciertos a la hora de vender el producto y hacer de él algo nuevo ha sido que el libro lleva asociada una app de móvil para seguir la historia.

Anna Todd en Madrid, rodeada de su armada de fans-fatales (ojo: sólo chicas o_O)

Anna Todd en Madrid, rodeada de su armada de fans-fatales (ojo: sólo chicas o_O)

La trama no es nada del otro mundo, al fin y al cabo: chica buena y estudiosa comienza estudios universitarios y ve el cielo abierto cuando, a través de su compañera de habitación (por supuesto, todo lo opuesto a Tessa, la protagonista), conoce al chico más molón y problemático del campus. Ni que decir tiene que a partir de entonces vive la vida como si no hubiera un mañana: alcohol, fiestas, cambio de imagen, y mucho sexo. No olvidemos el sexo, que tiene una importancia fundamental para todos nosotros, pero tratándose de una ingenua virgen de provincias, no te quiero contar las que se monta con Hardin Scott, el romeo de esta historia. Hay quien acusa a Todd de abusar de las escenas de sexo a sabiendas del morbo que despiertan, literariamente, después de fenómenos como “50 Sombras de Grey” y similares calenturrias de alcoba… Pues sí, no os voy a engañar, hay sexo con detalle, pero nada que no se haya visto antes.

Tópico donde los haya del chico malo y atractivo que hace realidad los sueños femeninos hasta los 25, que pisas un poco tierra.

Tópico donde los haya: chico malo y atractivo que hace realidad los sueños femeninos hasta los 25, que pisas un poco tierra. Hardin Styles, de One Direction.

Para acompañar esta trama está el hecho de que Tessa y Hardin pertenecen a mundos distintos y lo mismo se aborrecen infinito, que se amanceban cual conejos . Lo que viene siendo una relación tóxica de amor-odio de las de toda la vida. Estas relaciones, aunque sea en la literatura, han dado mucho de sí, pero tienen ese ritmo cíclico que las hace un poco previsibles: después del odio viene el amor, y viceversa. Esto hace que las intrigas acaben resultando un tanto repetitivas. Lo que no se puede negar es cómo de adictivas son estas historias, no importa si las viven otros, o incluso si esos otros no son reales. El ni contigo ni sin ti de toda la vida engancha, engancha mucho (no hagas como que no lo sabes). Y eso es lo que pasa con “After“. Por lo demás, yo no diría que la cosa dé como para cuatro volúmenes.

 

Otro de los datos curiosos que los más afines a la saga “After conocen, es que el personaje principal masculino está basado en Harry Styles, el componente guapito/malote de One Direction, grupo del que la autora es fan (fatal). Para quien no siga al grupo, es aquél con un pelazo como el león de la Metro Goldwyn Mayer.

Dicho esto, he estado echando un vistazo por la red y, como os podéis imaginar, hay miles de entradas relacionadas con After, tanto con el libro propiamente dicho – se ha publicado por entregas, por lo que hay cantidad de reseñas a cada una de ellas… desde luego, estos editores, qué espabiladillos son – , como relativas a la futura peli (imaginad la que hay liada elucubrando sobre el posible Harry. No se había visto nada igual desde “50 Sombras..“). El caso es que no he visto ningún actor que dé tanto el papel de Scott como el susodicho Styles. Qué cosa esto de la inspiración (!).

Os dejo el videobook para que opinéis vosotros mismos.

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Salón de belleza (Mario Bellatin)

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Salón de belleza (Mario Bellatin)

Me he decidido por comentar Salón de Belleza por lo engañosamente sencillo y accesible de la obra. Se trata de una novela de unas 80 páginas, que se puede leer perfectamente en un fin de semana de aquellos en los que no hay plan más allá del sofá de casa. Totalmente recomendable a aquellos que busquen entretenimiento alternativo al best seller más típico, realmente a  un nivel superior. De ahí lo de “engañosamente” sencilla, porque a pesar de que no supone complejidad, la inquietante historia que nos cuenta es de las de piel de gallina.

El protagonista no tiene nombre; narra en primera persona la historia de sus últimos años, sin concretar tampoco de cuántos se trata, y en los que se ha dedicado a trabajar en un salón de belleza al que ha consagrado todos sus esfuerzos, consiguiendo sacarlo adelante como un próspero negocio. Sin encajar la trama en ningún marco cronológico ni geográfico, sin darnos explicaciones de  las causas, ni de los antecedentes de esta historia, nos relata que una epidemia mortal acaba convirtiendo su salón de belleza en un moritorio, como él lo describe. Así, sin más.

Según va avanzando el relato nos deja saber que regenta el salón junto con dos socios y amigos, con los que convive en el propio local. Los tres viven más o menos de forma clandestina su homosexualidad, si bien en el salón de belleza atienden a las clientas, sorprendentemente, vestidos de mujer. Entre una gran serie de pequeños detalles de su historia personal, que se van colando en la crónica del moritorio, terminas comprobando que no llegamos a saber tanto de él como, finalmente, nos gustaría. Se limita a matizar, a retazos, quién es y por qué está donde está. Es posible que en realidad el moritorio sea la disculpa para hablarnos  de sí mismo.

He podido leer todo tipo de conjeturas acerca de la bondad del protagonista, que llega a sacrificar su negocio y su vida profesional por el mero hecho de proporcionar a desconocidos un lugar donde morir. No se puede decir que no sea un tío generoso, desde luego. A mí, sin embargo, no me parece ninguna hermanita de la caridad. No lo hace por simple magnanimidad, porque entonces no sería excluyente, como nos explica cuando detalla las reglas para poder acceder al local a morir. Al final mi conclusión es que lo acaba haciendo por pura lógica. Es como cuando debes unir los puntos en esos cuadernos de entretenimiento en los que al final, después de ir avanzando poco a poco, punto tras punto, siguiendo un orden, acabas viendo el dibujo completo. Puede que por eso en Salón de Belleza el personaje no se presente, no nos cuente su infancia ni qué razones le llevaron a hacer qué cosas, sino que sencillamente, te lo cuenta. Y luego cada cual saca sus conclusiones, que para eso estamos en “aficionados a la literatura, nivel 3″ 😉

el mexicano Mario Bellatin. Comunidad LectoraLo que está claro es que la trama principal da para reflexionar mucho, y para eso Salón de Belleza no necesita más de 80 páginas, ni localizar la acción en lugar o tiempo, ni dar nombre al protagonista.

De todas formas, lo mejor para el final: quiero contaros un poco qué sé de Mario Bellatin, su singularidad y su extravagante concepto del mundo literario. He leído que comenzó como escritor colocando casi 1.000 cupones preventa de una novela que aún no había escrito. En otra ocasión, organizó un congreso de literatura contratando a actores como dobles de los verdaderos autores, a los que entrenaron durante meses, para acudir al evento. Otra píldora más: su novela  El jardín de la señora Murakami, está planteada como la traducción de una novela… que no existe. No me digáis que a este tipo le falta creatividad.

 

El beso de la mujer araña (Manuel Puig)

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El beso de la mujer araña (Manuel Puig)

El beso de la mujer araña es un libro tierno (tranquilos los antipastelones), aunque no lo parece. Trata la historia de dos presos, cada uno represaliado por un motivo. En el momento en que está escrito, el escritor argentino Manuel Puig se encontraba exiliado debido a la represión en su país natal. Las sucesivas inestabilidades políticas en Sudamérica es una cuestión que ha marcado muchísimo a los autores latinoamericanos. De hecho, El beso de la mujer araña fue prohibida durante los años 70 por la dictadura militar argentina.

Sin embargo, ¡oh, sorpresa!, no es ésta una novela sobre censuras, represiones políticas, presos de conciencia o ideologías. No temáis peroratas sobre la libertad porque hay mucha menos tensión ideológica y doctrina política de lo que puede esperarse. Dos hombres, desconocidos, diferentes y presos. La amistad de ambos se cuece a fuego lento mientras uno de ellos, Molina, el más cándido, mundano, frágil y superficial, lleva al otro, a Valentín, a su terreno. Molina es un homosexual que aspira a llegar a ser mujer algún día. Valentín es un radical militante de izquierdas. Es un auténtico placer disfrutar del poco a poco de esta relación.

El beso de la mujer araña. Comunidad Lectora.

William Hurt suspira en su celda por una colada con etiqueta de Vicky Beckahm.

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los rasgos principales de la obra de Puig es la fascinación de éste por el cine. Podéis comprobarlo que cualquier post, introducción de sus libros o reseña acerca de cualquiera de sus novelas. De hecho, colaboró como guionista de cine y en 1985 la propia novela que tratamos, El beso de la mujer pantera, se llevó a la gran pantalla.  Y aunque es innegable que se nota latir el pulso del momento político que se vive en Argentina, el cine es el otro gran protagonista de esta novela. En ese sentido, veo cosas de Manuel Puig en autores como Boris Izaguirre. No es sólo el amor por el cine, sino también la fascinación por sus estrellas, esas actrices y actores que representan lo que los humildes humanos nunca llegaremos a ser.

Fuera de la recurrente cuestión del fondo temático del cine, en El beso de la mujer araña se tratan otros temas, más previsibles pero que rodean de ternura esta historia, dándole la forma que verdaderamente se busca en la crónica de la relación entre dos personas encerradas: la falta de libertad, el compañerismo, los sentimientos, la empatía, el sexo, la soledad, la compañía, la amistad. Todo tópicos, sí, pero que conforman el nido algodonoso de la parte bonita de esta historia.

Madame Bovary (Gustave Flaubert)

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Madame Bovary (Gustave Flaubert)

Tenemos ante nosotros otra de esas historias para las que el mojigato S.XIX no estaba preparado, ante ustedes, todo un clásico: Madame Bovary. La publicación de Madame Bovary provocó un gran escándalo y Flaubert fue llevado a juicio por inmoral (¡!). Para tranquilidad de todos, informaros que fue absuelto y el proceso generó un grandísimo éxito editorial a la novela.

¡Corre Madame Bovary, que nos pilla la misa de 12:00!

Madame Bovary cómic. Comunidad Lectora

Madame Bovary ha sido adaptada varias veces al cine, al teatro y hasta al cómic.

Emma Bovary es esa mujer y esposa perfecta: mujer florero definición de los cánones de rigor de este siglo para con las mujeres en general; y las mujeres casadas en particular. Pero con una singularidad: Emma se aburre. Las expectativas sobre el amor que se crea durante el noviazgo no se corresponden con la cotidianeidad de la vida marital (OMG!! El caso es que este dato me suena… ¿será que el ñoño romanticismo del XIX sigue aún entre nosotros? ¿Entonces el amor no es tan bonito como se ve en el cine? Esto es rabiosa actualidad, amigos).

El concepto del amor y la mujer en el S. XIX estaba en parte moldeado por el romanticismo. Esta corriente intelectual y cultural idealizaba el amor y las relaciones amorosas, y el sentimiento y sensibilidad de las mujeres se acoplaba cómodamente al lugar que socialmente se le adjudica (bella, dulce, instruida y culta sin llegar al exceso, sin ideas políticas, discreta, modosa, obediente, sumisa y madre amantísima), así como también adapta esta forma de vivir el noviazgo, primera y principalmente, y el matrimonio, posteriormente, y con mayor o menor suerte. En la novela, en la parte opuesta a Emma, su anodino marido y el resto de personajes representan el cinismo y los valores que regían la vida social del momento frente la insatisfacción (y terquedad) de la protagonista por alcanzar una felicidad utópica e irreal.

En este encuadre social en que fue publicada Madame Bovary – primeramente por entregas y después como obra completa – el adulterio era un concepto ambigüo en su consideración: bien visto y habitual si se es hombre, absolutamente condenable si se es mujer. A esta valoración hay que añadir que en realidad Madame Bovary rompió con las pautas de la literatura romántica, considerándose uno de los exponentes del realismo, la corriente que surge como contrapunto a la aparatosidad del romanticismo, poniendo sobre la mesa cuestiones más mundanas y con una visión más fiel a la realidad.

Las manitas quietas, que nos miran.

Sin este contexto no puede entenderse una obra como Madame Bovary,  en la que el propio Flaubert a veces parece condenar a Emma por su idea infantil del amor, pero otras veces la compadece en su infelicidad. El propio autor detestaba los dogmas sociales de la época y llegó a afirmar “Madame Bovary c’est  moi”.

Y me repito en lo que antes afirmaba sotto voce: los ideales románticos y los prototipos de hombre/ mujer son dañinos, pero siguen vigentes. Madame Bovary es un clásico, pero porque su esencia se mantiene en nuestra cultura occidental sin acusar poco más que unas pocas arrugas en el corsé.

Carta de una desconocida (Stefan Zweig)

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Carta de una desconocida (Stefan Zweig)

No sé por qué Carta de una desconocida ha fascinado siempre tanto a todo aquel que ha tenido la posibilidad de leerlo. Ha llegado a ser adaptada al cine, la televisión y hasta la ópera. Ciertamente, se trata de una obra que te deja esa sensación entre el estupor y la amargura; Zweig era un escritor que tenía una sensibilidad especial para describir los sentimientos más que las situaciones.

Joan Fontaine, arrebatadita de amor por Louis Jourdan, l pianista guaperas de la primera versión en cine de "Carta de una desconocida"

Joan Fontaine, arrebatadita de amor por Louis Jourdan, el pianista guapito de cara en la primera versión en cine de “Carta de una desconocida”

En esta obra nos cuenta la historia de una mujer que brinda por carta una sincera y tristísima declaración de amor incondicional a un hombre que no sabe que ella existe. Completamente anónima, invisible, insignificante y anodina para aquél a quien dedica su tierna Carta de una desconocida. Ella es la amargura de amar en silencio. ¿Pero por qué en silencio? No hay una explicación para ese anonimato tan voluntariamente resignado. ¿Existe alguien que pueda amar sin ser correspondido, sacrificando tanto? No lo sé. No sé si es posible. El caso es que nuestra protagonista dedica su vida entera a este amor tan afligidamente romántico y nada razonable, visto desde los ojos de un cuidadano S. XXI.

El caso es que, como habréis podido imaginar, la historia es lo que es. De hecho, Carta de una desconocida se trata de una obra breve de Zweig. No obstante, a pesar de lo irracional que pueda parecer lo que se nos cuenta en este monólogo, Zweig es un autor que trata muy delicadamente esto de las emociones. Me hubiera gustado realmente haber podido coincidir en el tiempo con Stefan Zweig; y no me refiero a haber retrocedido en el tiempo, sino que él hubiera vivido hasta nuestros días. Porque como persona le supongo alguien terriblemente sensible y afectivo. No es Carta de una desconocida la obra de este autor que más admiro. Sin embargo, la considero suficientemente representativa de lo que quiero exponer sobre este escritor: y es que sus descripciones sobre los sentimientos, especialmente sobre los sentimientos de las mujeres, le hacen interesante, como literato y como ser humano. En este sentido, recomiendo sus biografías de  María Estuardo o María Antonieta.

Stefan Zweig. Comunidad LectoraComo muchos de vosotros sabréis, Zweig se suicidó en 1942 en Río de Janerio junto a su segunda mujer, después de haber huído de su Austria natal a raíz de la ocupación nazi. No pudo soportar el auge del nazismo y, convencido de la extensión mundial de esta doctrina y asqueado del extremo al que podía llegar el comportamiento humano, decidió voluntariamente dejar de existir. No he querido subir la fotografía que existe del deceso. Mejor le recordamos vivo y haciendo gala de esa emotividad tan descriptiva que le caracteriza.

Conversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa)

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Conversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa)

Vargas Llosa es un autor un poco controvertido, por aquello de que mantiene una cierta actividad política medianamente notable, y además, en cierto modo mediatizada, puesto que es un señor que, por delante de muchos otros literatos, allá donde va le sigue una cámara. El caso es que, especialmente después de recibir el Nobel de Literatura en 2010, he venido notando que sigue manteniendo a muchos seguidores fieles, pero también puede presumir de tener unos cuantos detractores. Más por lo ideológico que por lo literario. Es lo que tiene posicionarse políticamente más allá del modo autor-protesta, por encima de que se trate de uno de los literatos más destacados del S. XX y XXI.

Dicho esto, Vargas Llosa es un escritor muy prolífico, y esto ya tiene su mérito, pero también muy versátil. No sólo cuenta con un consistente y sólido número de obras a sus espaldas (y en una gran parte son obras que no puede uno morir sin haber leído, especialmente en novela). Sino que también se ha movido con mucha soltura en otros géneros de la literatura sin despeinarse mucho ese pedazo de flequillo. Se sabe que es un gran amante del teatro, e incluso formó parte del elenco en ‘Los cuentos de la peste’.

Vargas Llosa en un momentazo de su actuación teatral. Túnica y pelo del mismo color, ¡qué acierto el Just for Men!

Vargas Llosa en un momentazo de su actuación teatral. Túnica y pelo del mismo color, ¡qué acierto el Just for Men!

En este sentido cabe destacar que, a pesar de que como todos los grandes autores tienen características que dan el toque personal al conjunto de su obra, Vargas Llosa es, en este sentido, bastante dúctil. Se adapta con facilidad a lo que está contando, situándose en un marco concreto y adaptándose a él, y no al revés (me atrevo a apuntar que suele ser lo habitual).

Sin embargo, también soy de los lectores que piensa que Mario Vargas Llosa tiene obras menores (es lo normal cuando se escribe tanto). Pero no es éste el caso de “Conversación en la Catedral”. Esta novela lo tiene todo: está bien escrita, con sencillez pero sin caer en tópicos, sigue un argumento que es lineal, pero que se desvía en el espacio y el tiempo lo debido como para crear interés en las historias paralelas, sin aburrirnos con aventuras vacías con las que rellenar páginas. Todo parece estar configurado al milímetro. Y uno no sabe hasta qué punto encajan las piezas hasta el mismísimo final. Osea, que además de todo, llega uno a la última página con cara de sorpresa.

Manuel Odría, mirando interesante a no se sabe dónde. Vistos así, ningún dictador infunde mucho respeto.

Manuel Odría, mirando interesante a no se sabe dónde. Vistos así, ningún dictador infunde mucho respeto.

Bien es cierto que la temática puede resultar un poco densa en ciertas partes. No esperemos un libro de aventuras épicas, porque no lo es, ni tiene tampoco un ritmo trepidante. “Conversación en la Catedral cuenta la historia de Zavalita, un joven periodista de “familia bien” en el Perú de los 50, en plena dictadura de Manuel Odría. Zavalita es alguien a quien no le gusta su vida, ni su país, ni su familia, ni su trabajo. Yo creo que refleja un poco la esencia de un Perú harto y cansado, humillado y roto. En estas conversaciones en el bar llamado La Catedral convergen gran número de personajes, relacionados en mayor o menor medida con el protagonista, pero que tienen mucho peso en la Historia del Perú que se nos está definiendo. Advierto que cada uno tiene su propia historia y si vienen o no a cuento es una cosa que puede provocar cierta confusión.

Me ha gustado cómo lo ha definido Antonio Méndez en la su crítica de “Conversación en La Catedral”, cuando dice: Aunque es un libro muy recomendable, la pluralidad de voces en existencias paralelas que confluyen al mismo tiempo y la experimentación cronológica puede resultar un tanto cansina para los lectores ubicados en la simpleza del best-seller.

De todas formas, me reitero en lo dicho: Mario Vargas Llosa tiene muchísimas obras. Si queréis amor: “Lituma en los Andes”. Si queréis humor: “Pantaleón y las visitadoras”. Si queréis crítica política: “Los cachorros” o “La fiesta del chivo”. Si queréis teatro: “Kathie y el hipopótamo” (que digo yo: si Ana Belén proragonizó esta obra en teatro, tampoco será para tanto lo de este hombre…). En fin, ¡barra libre de M.V.L. para todos, que yo invito!

 

 

La tregua (Mario Benedetti)

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La tregua (Mario Benedetti)

La Tregua es una pedazo de historia de amor. Pero que nadie espere acarameladas y vibrantes escenas a lo Federico Moccia porque esta historia no pertenece a ese romanticismo más tópico y popular, puede que con un toque comercial (cuidado: no se lea aquí comercial como término despectivo, sino representativo), ni es de esas relaciones estandarizadas que todos esperamos cuando se intuye que exista un atisbo de posibilidad de “chicha” entre dos personas. No busquéis 000_550501_469290523102685_1002165794_nflechazos. Tampoco los protagonistas son los típicos porque, como decía, esta historia no trata – ni lo requiere – de adolescentes con grandes dosis de  intensidad amorosa corriendo a raudales entre sístoles y diástoles, con morreos bajo la lluvia y tal. Pero sí creo que estos dos implicados de La Tregua comparten con los púberes protagonistas de estas otras historias de amor una cosa: la intención del “quiero vivir a mi manera”. Ahí lo dejo.3ae525b064963a30e2370e90eb79a292

Precisamente por lo que acabo de contar, no se puede esperar de esta obra un ritmo trepidante. No hay carreras esquivando gente por llegar a la chica, que se ha ido cabreadísima y llorando a moco tendido después de dar un portazo en la cafetería, todo ello envuelto en ese glamuroso estilo “made in Hollywood” que todos tenemos en mente. Lo que quiero decir es que La Tregua tiene un tempo lento, que nadie lo deje a la mitad por eso, porque es ni más ni menos que el que requiere la historia. Aún así, es imposible que deje indiferente la cantidad de sentimiento (no sentimentalismo) que desprende Martín, el Romeo de nuestra novela. Él es quien narra los sucesos, y también quien los protagoniza. Es a través de su corazoncito pesimista, de cincuentón con familia, quien reconoce abiertamente no saber si llegó a amar alguna vez a su difunta esposa, y que no espera nada ya de la vida, emocionalmente hablando, desde el cual llegaremos a sentir en qué consiste esta tierna historia de amor a destiempo. La Tregua es un título que tiene una misión: la de resumir el concepto de esta historia y lo que ella supone a nuestro tristón Martín.

mario-benedetti. Comunidad Lectora

Benedetti, en una de sus últimas entrevistas. No se le ven, pero tiene mucha pinta de ir en zapatillas de andar por casa.

Beneditti era un grandísimo romántico. Un poeta de consolidada trayectoria (¿existe consolidadísima?. Voy a mirar…). Las frases lapidarias de este autor uruguayo sobre el amor, los sentimientos, y la vida en general, son usadas a diario para dedicatorias personales desde que Google sirve para buscar versos de otros con los que impresionar. Toda una inspiración para Acción poética. No en vano se dedicó, además de a la poesía y la novela, al ensayo. Un señor con aspecto de “abuelo abracitos” que vivió su propia historia de amor durante 40 años. A menudo me pregunto qué sabrán del desamor los individuos que sólo han amado (y siguen amando) a una única persona en su vida. ¿Qué pueden saber de la oportunidad de fallar, para acabar eligiendo entre varios/as al definitivo/a? Nunca sabremos cómo entienden el desamor, pero, lo que tengo claro después de leer La Tregua, es que se puede representar en palabras el sentimiento ajeno, y hacerlo tan vívido, que otras personas lo puedan llegar a sentir también. Tiene mérito cuando no se tira de vivencias propias, ¿no creéis?

Benedetti. Comunidad Lectora