Archivo de la categoría: Ensayo/ Divulgación

Ébano (Ryszard Kapuscinski)

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Ébano (Ryszard Kapuscinski)

Menudo apellido facilito para recordar el de este autor, ¿no? Sólo os digo que me ha resultado imposible acentuar correctamente todas las letras tal y como aparece en la grafía original… En realidad os adelanto que merece la pena al menos recordar cómo suena porque Kapuscinski fue un gran periodista polaco que dedicó al continente africano media vida como cronista, y con muchas y muy interesantes cosas que contar. Pasó de un país a otro según la actualidad, siempre cambiante pero frenética en África, se lo iba exigiendo. Si tenéis cierto interés por conocer algo mejor este continente sin pararse en las cuestiones más trilladas, sino en las particularidades del día a día, así como también los aspectos culturales, antropológicos, políticos, históricos, y sin estereotipos estériles, éste es vuestro libro.

¡He venido aquí para hablar de mi libro!

De verdad que os animo a echarle un vistazo a “Ébano” si tenéis la suerte de contar entre vuestras virtudes con una pizca de curiosidad por nuestro mundo. Hay historias para parar una vaca al trote :). Kapuscinski les da a las mismas un ritmo agradable, no es denso ni se entretiene vagamente en calados socio-políticos, a no ser que sea obligado explicar por qué las cosas son ahora como son. Todo tiene su causa, de manera que para saber dónde está algo, lo mejor es que nos expliquen cómo ha llegado hasta allí.Así, por ejemplo, recuerdo especialmente el impacto que creó en mí el conocer cuán difícil le ha resulta a África reponerse de la esclavitud. Todos sabemos las implicaciones morales que tiene el tráfico de seres humanos, no te digo nada cuando éste es legal. Pero, ¿y las consecuencias demográficas de haber esquilmado sistemáticamente a su población? ¿Sabéis que África ha adolecido de la falta de hombres jóvenes y sanos ¡durante siglos!? ¿Y que durante el S.XX, el cercano S.XX, cuando aparentemente el continente se reponía de semejante hachazo, comienza el fenómeno de la inmigración al primer mundo? ¿Os imagináis el desastre que puede suponer esta falta de mano de obra, padres de familia, roles masculinos en todos sus aspectos?Ésta es sólo una de las cuestiones que Kapuscinski nos platea en “Ébano”, pero hay muchas más que te dejan con la boca abierta, y los ojos fijos en las paredes de tu casa, con la cabeza metida en  estos enjuagues, sin poder parar de leer, conocer, y finalmente entender.

Por ejemplo, otra de las temáticas que trata la obra son, cómo no, las inevitables guerras en África. ¿Por qué es un continente tan proclive a ellas? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? ¿Por qué se organizan sus gobiernos de una forma tan chapucera, corrupta e inestable? ¿Por qué esa tendencia a armarse y levantarse contra cualquier posibilidad de estabilidad? Pues es que históricamente todo tiene unas causas que conducen a ciertas realidades… ¿Sabéis, por ejemplo, el origen del país de Liberia? Vais a alucinar…

Ryszard Kapuœcinski, no tiene pérdida: el único blanco, con unos colegas angoleños.

Pero no solamente podremos saber de cuestiones tan profundas. Las anécdotas se cuentan por decenas: Kapuscinski perdido en un jeep en medio de una estampida, una cena en plena sabana interrumpida por un elefante, la malaria, la vida en las aldeas, el calor, el hambre, o algo algo totalmente fuera de lugar en Occidente: la importancia extrema, vital de los clanes.

Todo esto contado de una forma fluida, a modo de crónica, como el autor sabía de sobra hacer, con una amenidad que es siempre la baza más importante de cualquier ensayo que pretenda abducirnos en aquello que nos pretende explicar. No en vano se ha acusado a menudo a este Premio Príncipe de Asturias 2.003, (ojo: no de las Letras, sino de Comunicación y Humanidades por su precupación por los más desfavorecidos) de exagerar sus anécdotas para dotarlas de mayor atractivo.

“Este continente es demasiado grande para describirlo”, como decía el mismo Kapuscinski. Pero gracias a parte de sus obras (“Ébano” no es la única merecedora de recomendación) podemos acercarnos un poquito más.

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Gomorra (Roberto Saviano)

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Gomorra (Roberto Saviano)

Quién no ha oido hablar de “Gomorra”, esa obra que conmocionó a medio mundo después de poner sobre la mesa todo el entresijo empresarial, la metodología de trabajo, las reglas inviolables, y las relaciones con las Administraciones Públicas de la Mafia. Si, amigos, la Mafia con mayúsculas, la real, la auténtica y verdadera Mafia Napolitana (Camorra, para los amigos). Sin querer hacer paralelismos con grandes de la Literatura como Mario Puzo con su “Padrino” (novelón, pero en otro registro), en “Gomorra” se habla de la mafia a pié de calle, sin sensacionalismos superfluos, o al menos no encontraremos el amarillismo más comercial que suele acompañar a este tipo de obras, sino aquel más inevitable: el resultante de la labor cotidiana de estos grupos organizados.

Como digo, hay crimen, sí. Asesinatos y clanes familiares. Pero hay mucho más. No vayamos a quedarnos en aquello de que la mafia vive del trapicheo de drogas, prostitución y otros negocios “marginales”. Qué va. Estos son otros tiempos, donde además de los clásicos, viven de otros negocios igual de rentables, pero más legales: desde el reciclaje de residuos hasta la especulación urbanística (de qué me sonará esto a mí…). Detalles curiosísimos, entramados comerciales y empresariales con datos reales, nombres auténticos, hechos probados, juzgados,  personas imputadas, otras impunes y en la calle. Crudísimas historias, muchas de ellas con caras de personas más anónimas; recuerdo especialmente la del sastre de grandes firmas en el capítulo llamado Angelina Jolie. Sin desperdicio. Y no es el mejor, sino uno de tantos relatos fascinantes. También me resultó especialmente cautivador el funcionamiento del clan cuando uno de sus capos termina preso. No vayáis a pensar que el juego termina en la trena, ingénuas almas de cántaro.

En fin, a nivel de datos e información el libro es completísimo, que no denso. Sé de personas a las que les ha costado terminarlo, pero tengo que afirmar que en mi humilde opinión “Gomorra” me parece una serie relatos trepidantes y reveladores en los que no para uno de aprender y sorprenderse. De hecho, ha sido traducido a numerosos idiomas y ha logrado grandísimos logros en ventas en diversos países. Lo que no le ha servido a su autor, Roberto Saviano, más que para llenarse los bolsillos pero sin evitar con ello seguir amenazado de muerte. La Camorra, de hecho, llegó incluso a hacer pública una fecha tope para su asesinato. Aunque final y afortunadamente, hasta ahora el crimen no se ha llevado a cabo. Porque Saviano se cuida muy bien de que eso no ocurra, desde luego. Y me pregunto, ¿compensará el éxito este tipo de cosas? Debemos agradecer a estas presonas querer hacernos partícipes de estas realidades, a pesar de que se jueguen con ello sus propias vidas (recordad a Salman Rushdie y tantos otros). ¿Seríais capaces de semejante sacrificio?

Sonriendo y sin su careto de “me quieren matar” no parece el mismo…

El porqué Saviano con0ce tantos detalles es porque es nativo napolitano, ha vivido desde su más tierna infancia (y a veces casi en primera persona) algunas de las historias que narra en su obra. Además, es miembro del Grupo de Estudios sobre la Camorra y la ilegalidad y ha colaborado como periodista en varios periódicos italianos, hasta la publicación de esta obra, y las amenzas recibidas en consecuencia. Lo último que escuché sobre él es que quería desvincularse un poco del mundo de la investigación periodísitica y de la mafia ¡¡escribiendo monólogos!!

Como muchos sabréis, “Gomorra” tiene su versión cinematográfica de 2.008, ganadora de varios premios internacionales. Aunque para mí, el libro le supera con muchas creces.

Alejandro Magno (Roger Caratini)

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Hoy quiero confesar que vivo enamorada… En realidad no es de la Pantoja, con todos mis respetos por esta señora y las folklóricas en general, sino por el héroe por excelencia de la Historia Antigua, Μέγας Αλέξανδρος, querido Aléxandros III rey de Macedonia desde el 336 a.c. hasta su muerte por (presuntamente, que hay opiniones varias al respecto) paludismo en el 323 a.c. No voy a aburrir a nadie con datos históricos, lo prometo. Para consultar está Google, que recoge casi 2 millones de entradas por esta consulta.
Ha sido siempre admirado, principalmente porque consiguió vencer al Imperio Persa, la madre de todos los Imperios de la Antigüedad anteriores al Romano. Una acumulación tan vasta de territorio que nadie en su sano juicio se planteó conquistar, más por el temor a su gigantesco ejército, que por lo poderoso que fue militarmente. Y no se quedó ahí. Pero he prometido no dar la chapa en plan libro de texto.

No soy nada original buscando fetiches en la Historia, lo sé. Tampoco voy a ponerme romántica contando algunos detalles de lo que los entendidos opinan que pudo conformar su carácter: su ansia de ir más allá, el anhelo incombustible de un chaval que lo único que quería era llegar al final. De algo. De todo. De hecho, no se caracterizó por ser un buen gobernante, porque lo hacía en realidad era conquistar territorio tras territorio, fundar ciudades y puertos (varias Alenjandrías, de las que sólo pervive la ciudad egipcia) y seguir adelante con su ejército, pero dejando en manos de otros la gestión de estas provincias. Puede que esta sed insaciable de ir más lejos estuviera relacionada con las tensiones vividas en la infancia, tanto con su padre como son su madre, algo que convirtió su vida en una espiral de satisfacción por lo conseguido, (hasta el punto de ser considerado un dios, también por él mismo) e insatisfacción crónica al mismo tiempo. Magnánimo en el agradecimiento y terrible en la cólera. Viviendo como si fuera a durar para siempre, y a la vez como si fuera el último día.

Lo mejor de todo esto es que él también era fan y tenía sus propios héroes, a los que quería acercarse tanto en sus logros personales como en los militares. Por ejemplo, la relación tan intensa que mantuvo con su amigo Hefestión, comparable y paralela según él a la de sus idealizados Aquiles y Patroclo, héroes de Troya. O Ciro el Grande, mítico Gran Rey de Persia, que creó el impresionante imperio del que hemos hablado, y al que rindió homenaje en su propia tumba y al que pretendía emular. ¿No es curioso el hecho de que los héroes sean fans de otros héroes?

Bueno, al final algún datillo sí que ha caído. Pero es que es inevitable explicar por qué Alejandro es “el Magno”, por qué desde el mismo día de su muerte fue adorado y admirado. Se dice que tanto Julio César como Augusto fueron a visitar su tumba (hoy aún no sabemos dónde está). A mí, en realidad me encanta el mito por varios motivos, como a miles de personas amantes de las leyendas de la Historia, ya he dicho que me confieso poco original. Pero es que he tenido la suerte de tener en mis manos montones de libros maravillosos (dejo aquí solamente estos dos “botones”: uno es novela, el otro ensayo) sobre el tema que, lejos de dejarle a uno satisfecho con lo aprendido, avivan ese come-come de saber cómo serán otras opiniones, de volver a leer otra vez cómo cruzó el desierto o cómo enloqueció a la muerte de Hefestión, no sé, es como ver una buena peli muchas veces: sabes cómo termina, pero no te cansas de verla. Porque la imaginación es el proyector con el que vemos las películas que narran los libros.