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Permiso para vivir (Antimemorias) (Alfredo Bryce Echenique)

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Permiso para vivir (Antimemorias) (Alfredo Bryce Echenique)

Antes de comenzar debo reconocer aquí que Bryce Echenique ha sido y es uno de los autores más leídos y admirados por quien aquí escribe. Aún no he tenido oportunidad de leer la totalidad de su obra. Sin embargo, desde que “La vida exagerada de Martín Romaña” cayó en mis manos, mi vida no ha vuelto a ser la misma.

Es por eso que después haber disfrutado de la reconocidísima “Un Mundo para Julius” (¡menos mal que no se llegó a rodar ninguna película!), y la ya citada “Vida exagerada de Martín Romaña”, me parecía que conociera a este señor personalmentede y toda la vida, como a un viejo amigo. Así pues, me lancé de cabeza a por su hilarante autobiografía, sin paracaídas y con una predisposición absoluta.

La imagen de un Bryce, con aspecto de humano “normal”, hace unos años.

Con esto no quiero decir que absolutamente todo lo que venga firmado por este señor me parezca igualmente destacable. No quiero comenzar el post hablando negativamente de mi admirado Bryce. Tampoco me refiero a que la obra que nos ocupa, “Permiso para vivir (Antimemorias)”, sea una obra de peor calidad que otras. Pero, sí quiero dejar constancia de que la admiración por alguien debe partir del conocimiento más OB-JE-TI-VO posible de su obra. Y esto incluye reconocer y saber ver sus posibles defectos.

Para empezar: lo más destacable es que toma contínuamente como inspiración su propia vida. No es que haya tenido una vida aburrida, para nada. Pero ciertamente, casi todos sus protagonistas están, total o en parte, basados en sus propias experiencias vitales. Eso le quita un poco de sorpresa y creatividad al asunto, no lo vamos a negar. Así pues, cuando decidí leer su autobiografía, lo hice también con una pizca de recelo : “ojo, que a lo mejor es más de lo mismo”. Sí y no.

Para quienes no conozcáis nada de la obra de Bryce Echenique, os diré resumidamente que es uno de los autores peruanos más reconocidos internacionalmente, con un número de premios acumulados bastante considerable. También ha estado varias veces entre los posibles Nobel de Literatura. Nacido en una familia adinerada y de muy alto abolengo, dedicarse a la escritura no fue nada fácil para él. Además de la oposición familiar, debió sufrir la precariedad laboral, la pobreza, la emigración, y la confrontación de ideales para con sus seres queridos. Esto ha sido una caldo de cultivo fabuloso que le ha ido de miedo a la hora de crear historias y personajes. Pero el mejor condimento que Bryce Echenique le pone a sus obras no son sus vivencias personales, sino su maravilloso y original enfoque de la vida, las personas y las relaciones. Así como un tremendo y campechano sentido del humor.

Y el Bryce actual. Más parecido a una muñeca cabbage patch kids que al hombre que fue.

Es ésta su arma más potente y con la que compensa con creces su presunta falta de creatividad. Y no me refiero exclusivamente a lo dicho en el párrafo anterior, sino al plagio puro y duro; ese fantasma tan feo que consigue que todo autor señalado como mero sospechoso, ya nunca deje de ser visto por los demás como un puro farsante, poco menos. Vaya, y con razón.

Bien: dicho esto, lo que puedo deciros de “Permiso para vivir (Antimemorias)” es que lo leáis. Pero no sin antes haberle dado algún tiento a alguna de sus obras más biográficas (sin serlo, pues son novelas en realidad), las ya citadas “Un mundo para Julius” y “La vida exagerada…”. Cronológicamente van en este orden, pues la primera narra su niñez, y la segunda su juventud y primer matrimonio. Es más fácil entender la autobiografía si hemos leído las otras dos. Aunque no obligado. Os advierto que para pasar un buen rato basta con que conozcáis sólo algunas de las impresiones de Bryce Echenique para pillarle el punto absurdo a las cosas que le pasan. Porque “Permiso para vivir” tiene mucho de esa interpretación que hace Bryce de las cosas importantes. Yo he llegado a llorar de la risa (!¡) con el capítulo Hugo Jugo. No tiene desperdicio tampoco la historia sobre su tesis doctoral… Pero hay además una parte de gran sensibilidad y emociones, tan propia de este autor como el humor.

Es por algo que la continuación de esta obra se llama “Permiso para sentir”.

Villa Diamante (Boris Izaguirre)

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Villa Diamante (Boris Izaguirre)

Qué queréis que os diga… Tenía que enfrentarme alguna vez con Boris Izaguirre. A pesar de todo. He de reconocer que su novela no me ha disgustado, a pesar de que no sabía qué esperar. Algo me hacía pensar que podría llegar incluso a gustarme. Y es que con respecto a los autores, y principalmente con respecto a los libros: ¡prejuicios fuera! De hecho, he procurado olvidar quién es el autor de Villa Diamante, por qué lo conozco, y cuál es mi opinión sobre él. No debe juzgarse a los hijos por los padres que tienen, aunque es inevitable que sean en parte un reflejo de aquéllos.

El caso es que he escuchado mucho hablar de Boris como escritor, y casi siempre bien. Eso me llamó la atención, principalmente porque (como muchos habréis adivinado ya) no se trata ni de lejos de un personaje que sea objeto de mi simpatía. No me hacen gracia, para empezar, ni sus gritos, ni sus estridencias, pero sobre todo y muy especialmente ese aire snob y de pijo pseudointelectual que se me da últimamente.

Eso de hablar de sus ejercicios junto a su entrenador personal, al más puro estilo Chábeli Iglesias, o declaraciones suyas como en las que afirma se inyecta bótox en las axilas para no sudar, le dejan a una pensando si este señor realmente será aquél que pasea por Londres en bicicleta hablando de Literatura y sin despeinarse ni un poco.

Dejo aparte el tema de Crónicas Marcianas y sus colaboraciones en aquel programa porque opino que sería injusto juzgar a la ligera por una serie de colaboraciones más o menos puntuales la trayectoria de nadie (estoy pensando en Leticia Sabater y cuánto mal le hizo aquello de “a mediodía…” Pa’bernos matao).

Pero hablemos de Villa Diamante. No se trata de una novela ni mucho menos frívola, al menos en su concepción. Otra cosa son los matices en la historia y en los personajes. La historia nos lleva a la Caracas de mediados del S.XX, durante la infancia de dos hermanas, Ana Irene y Ana Elisa, pertenecientes a una familia de la alta sociedad caraqueña venida a menos. Como no podía ser de otra manera, se cumplen ciertos clichés que esperaba encontrar antes de empezar: la fascinación de Boris por el mundo femenino, reflejado en las figuras de ambas hermanas, aparentemente los dos personajes protagonistas, y que me juego el cuello a que están inspiradas en dos estrellas de cine norteamericano en su época más dorada (otro cliché). Otra de las cosas que esperaba encontrar en esta novela es el telón de fondo de las dictaduras. Muchos, muchísimos de los autores sudamericanos dan, en mayor o menor medida, su visión sobre las agitadas trayectorias políticas de sus respectivos países. Izaguirre no iba a ser menos. Y estos hechos, vistos desde los ojos de dos “niñas bien”, resultan mucho más dramáticos. Porque la vida en las más altas esferas sociales, el lujo, las crónicas rosas, todas ésas son cosas que encajan también con la personalidad del propio autor. Y ya tenemos el cuarto cliché. No en vano Izaguirre se inició como guinista de culebrones en esto de la escritura.

Todo esto no hace de Villa Diamante una novela predecible o aburrida. Se trata de una lectura fácil, nada empalagosa y desde luego no falta de estilo. Lo que sí se dan es unos giros en la estructura de la historia y unos cambios de argumento demasiado drásticos. Me explico: cuando creemos que, aparentemente, conocemos el origen, los personajes, la esencia misma de lo que va a desarrollarse a continuación, el autor le da un giro de 180 grados y la historia re-comienza. De hecho, esta novela tiene 3 partes (3 giros de 180 grados) y todas ellas muy diferentes entre sí. Personalmente esto ha llegado a desorientarme un poco, sin que llegara a “cogerle el punto” a la protagonista.  Que, sí, al final es una de las hermanas (no digo cuál).

Reseñar también que este libro fue elegido Finalista del Premio Planeta 2.007. Podéis leer qué se cuchichea sobre estos Premios pinchando en este post anterior sobre la obra Pura Vida.