Archivo de la categoría: Autores españoles

La reina descalza (Ildefonso Falcones)

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La reina descalza (Ildefonso Falcones)

Atención a los lectores amantes de los superventas porque van a disfrutar de lo lindo con Ildefonso Falcones.

Concretamente la novela que nos ocupa, “La reina descalza”, es su último lanzamiento tras los éxitos de “La catedral del mar” (su primera novela) y “La mano de Fátima”. Las tres están englobadas en el género de la novela histórica que es donde el autor parece sentirse más cómodo, amén de que es donde hasta ahora ha cosechado grandes triunfos comerciales.

“La reina descalza” es una historia de las que engancha, permítaseme lo sobado y poco rebuscado de la expresión, pero ciertamente se trata de una prosa ágil, una historia de personajes, numerosas tramas que se entrecruzan, y un contexto histórico, el de la España del S.XVIII, que resultan una gran combinación para disfrutar de una lectura cómoda y agradable. En realidad esta novela, como las otras dos de Falcones, responden a este patrón que suele coincidir con el de aquellas novelas más exitosas a nivel de público. Máxime cuando nos encontramos en un momento de auge de la novela histórica.

El argumento principal gira en torno a la vida de los gitanos a mediados del XVIII en el barrio de Triana, que si 250px-Marquis_de_Ensenadaahora es folkórico, imaginad hace tres siglos; en una Sevilla a punto de sufrir – junto con el resto del país- la racista redada del Marqués de la Ensenada. Seguro que todos sabéis de qué estoy hablando (¡vamos!, faltaría más). Los gitanos fueron deportados, separados por sexos, y confinados en auténticos campos de concentración con el único fin de su extinción. Una joya, este marqués.

Junto con Milagros y Melchor Vega, dos gitanos que llevan el peso principal de la historia, está el personaje de Caridad, una antigua esclava venida de Cuba, donde dedicaba su miserable y vacía vida al cultivo del tabaco en una hacienda.

Sarao gitano en pleno siglo XVIII. No lo mejoran ni “Los del Río”

En mi opinión, Caridad es el personaje con más profundidad y más trabajado por Falcones. Es el que más creíblemente evoluciona de una forma que no resulta forzada (aaayyyy, cuánto personaje peliculero capaz de lo más heróico hemos visto en este tipo de novelas). Acaba siendo el nexo de unión para los dos anteriores personajes, y aunque no tiene un rol fundamental a la hora de presentarnos esa Sevilla calé tan expresiva, sí que podemos conocer a través de ella lo que fueron los grandes latifundios caribeños, el papel de la Iglesia en los mismos, la esclavitud.

Madrid del siglo XVIII.
Los barrenderos eran un invento del futuro.

Además de lo mencionado: usos y costumbres del XVIII (sencillamente a-pa-sio-nan-te), la Triana más gitana, el mundo de los esclavos venidos de las Indias o el cultivo artesano del tabaco, entre otros temas, “La reina descalza” nos ofrece otras visiones la mar de atractivas sobre, por ejemplo, la vida más aristocrática en la capital del Reino (Madrid), el mundo de los teatros y cómicos del momento, los avatares políticos con los Borbones, la burocracia o el papel de la Iglesia en la sociedad de entonces. Falcones me ha sorprendido gratamente por lo documentado del contexto.

Realmente cualquiera de estas materias seria un gancho fascinante para acercarse a esta novela. Fuera prejuicios acerca de los más vendidos y disponeos para pasar un agradable rato aprendiendo.

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El desafío de las damas (Almudena de Arteaga)

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El desafío de las damas (Almudena de Arteaga)

Lo sé… Gran parte de la novela histórica, sobre todo desde el auge comercial del que lleva disfrutando en España desde hace algunos años con autores súperventas como Matilde Asensi (“El Último Catón“), Arturo Pérez Reverte (El Asedio o la saga de “Alatriste”) o Ildefonso Falcones (“La Catedral del Mar“, “La mano de Fátima” o “La reina descalza”), se trata de un género un tanto desvirtuado últimamente por aquello de procurar hacerlo lo más comercial posible, aprovechando el tirón que – como digo – está viviendo. En realidad hay a quien le gusta tal como ha sido siempre (con títulos legendarios como “Sinhué el Egipcio” o “Quo Vadis“, por ejemplo), y hay quien ha comenzado a disfrutarlo recientemente enganchado/a por las tendencias de best-seller de algunas de estas obras más destinadas a un consumo de entretenimiento.

Sea cual sea el motivo por el que tengamos entre manos uno de estos libros, debemos disfrutar cada vez que un autor sea capaz de trasladarnos a la época en cuestión, llegando a permitirnos hacer un viaje en el tiempo a través de una de sus obras. En mi humilde opinión, si esto se cumple, el servicio al lector está consumado. Claro, que depende en gran parte de nuestra capacidad de evocar ambientes distintos a través de la imaginación, pero desde luego hacerlo a través de un libro es la cosa más parecida a un viaje a través de la Historia que he podido experimentar.

¡Pero ojo!: muy importante y destacable, además de lo anteriormente citado, es el hecho de plantearnos cuánto sabemos de Historia (con mayúscula). Porque por mucha imaginación que le ponga el autor, y muchas ganas que nosotros le echemos, si una obra de este género no está suficientemente documentada y existe una base sólida de investigación previa, lo que termina saliendo es una bazofia de las que es mejor mantenerse alejado, porque le quitan a uno las ganas de volver a coger novela histórica nunca más. Hay que ser muy exigente como lector, y muy riguroso como autor. Cuando más conozcamos la etapa histórica de la que nos están hablando, más disfrutaremos de la obra, y por tanto mejor sabremos apreciar lo correcto o incorrecto de lo que se nos cuenta. Amén, desde luego, del estilo literario de cada autor, pero eso es otra cuestión.

Isabel de Francia, sufrida esposa de Felipe IV

El sexappeal de Felipe IV retratado por Velázquez

También el género de la novela histórica tiene, a mi modo de ver, otro “obstáculo”. Y es que en muchos casos, como en el que nos ocupa,”El desafío de las damas”, las historias parecen estar destinadas a un público femenino. Lo cierto es que no sé si existen datos acerca de si hay más consumidoras que consumidores de estas novelas, pero en cualquier caso mi consejo es: no os dejéis llevar por los títulos o el diseño de las portadas. En muchas de estas novelas, como en “El desafío de las damas”, encontraréis historias bien construidas, personajes definidos, tramas interesantes, y una muy buena ambientación histórica En esta obra se narra la ficticia conjura se una serie de mujeres que por distintos motivos, buscan vengarse del poderoso valido de Felipe IV, el conde duque de Olivares. Ya sabemos que, literariament, Felipe IV ha dado pié a algunas de las mejores historias como “La crónica del rey pasamado”, de Torrente Ballester, o como ya hemos citado, la saga de “El Capitán Alatriste”, que vive sus aventuras bajo el reinado de dicho monarca.

Almudena de Arteaga se estrenó en el género con una biografía novelada de la Princesa de Éboli, de quien es descendiente. Obtuvo un gran éxito de público y crítica y desde entonces ha publicado numerosos títulos, en general con bastante aceptación todos ellos. Sí que es cierto que está especializada en biografías de mujeres (“La princesa de Éboli”, “La Beltraneja, el pecado oculto de Isabel la Católica”, “María de Molina” o “Eugenia de Montijo”, por citar algunos), aunque también ha dedicado algunas de sus obras a hombres destacados de la Historia. Cultiva otros estilos literarios, pero es en la novela histórica donde ha cosechado mayores logros. Y aunque se mueve en diferentes etapas, los siglos correspondientes a la Edad Media y Moderna (S. XIII a S.XVII) los que yo considero su especialidad.

Taberna S. XVII.

Si nos centramos en la trama de la novela que nos ocupa, os garantizo que la intriga, la traición y la sospecha están pero que muy presentes como en cualquier novela negra. Aunque es mayormente destacable su gusto por los detalles ambientales, de manera que nos traslada a una etapa fascinante de la Historia de España donde nos describe de manera muy natural los fastos de la corte, la situación política del momento, tanto interior (hambre, descontento, picaresca) como exterior (guerras interminables y costosas), las vestimentas de todas las clases sociales, los eventos lúdicos (actos de fe, toros, representaciones teatrales en corralas), gastronomía, el ambiente callejero (diurno y nocturno)… y un largo etcétera que conseguirá haceros disfrutar como si fuérais parte de aquella sociedad que caracterizó al Siglo de Oro español. Todo ello rodeado de personajes reales, lo que hace mucho más creíble esta historia.

Corrala típica para representaciones teatrales en el S.XII

El viaje íntimo de la locura (Robe Iniesta)

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El viaje íntimo de la locura (Robe Iniesta)

No va a ser fácil hablar de esta novela… ¿Por dónde empezar? Lo primero es que sí, habéis leído bien, su autor es Robe Iniesta, el catatónico alma máter de Extemoduro (ahí es ná). Para quien no lo sepa, Extremoduro es una de las bandas de rock más interesantes de nuestra música patria. Se han caracterizado por siempre, entre otras cosas, por sus corrosivas letras – y me quedo corta- que para los recién iniciados o no familiarizados pueden ser agresivas, soeces, ofensivas, transgresoras y hasta blasfemas. Ya digo: cuestión de gustos. A mí me gustan. Si por algo en realidad son interesantes es, además de por todo esto, por cómo están descritos los sentimientos en las letras de sus canciones. Almas sensibles, abstenerse. Porque, ciertamente, no han bebido de las fuentes de Rubén Darío, pero sí saben describir el amor, digamos, de otra manera a la que nos tienen acostumbrados.

La última calada y me pongo con el siguiente capítulo.

No me extiendo mucho más con Extremo, que seguro que todos sabéis de quiénes hablo, y mejor os dejo un ejemplo de a qué me refiero en el párrafo anterior:  “me coge de la mano, yo me sueño con su pelo. Para estar tan colgado hace falta echarle huevos”. Pura poesía 😉

Sobre Robe (Roberto Iniesta), el autor, se pueden decir aún más cosas que de su mítica banda. Os recomiendo consultar algunas de las declaraciones que él mismo ha hecho públicas acerca de las cosas que lo rodean, aquí. Pero, resumiendo, Robe es especial (o para echarle de comer aparte, según se mire). Tiene una visión de la vida en general a la que es fiel sin pertañear y sin pensar mucho en las consecuencias. Podríamos definirlo como un alma libre de las que ya no hay. Caiga quien caiga. Pero no es un alma libre en su versión romántica, qué va. Su relación con las drogas, controvertida (como siempre lo es), lo ha marcado en todo lo que ha hecho. Ha declarado siempre abiertamente el consumo de las mismas, aunque limitarnos a las drogas sería quedarnos solamente con la parte más morbosa de lo que Robe entiende por vivir la vida. Lo importante es que esta concepción vital ha marcado todo lo que ha hecho, partiendo de la música y llegando desde luego a su novela, El viaje ínitimo de la locura.

Uoho (guitarrista de Extremoduro y anteriormente de Platero y tú) intenta zurrale a Robe en plena entrevista. Ya hemos dicho que el tipo es una joya. No quiero ni pensar en las giras de esta peña.

En realidad, y sientiéndolo mucho, he de decir que se trata de una novela mediocre. Lo siento, Robe, pero te sale mejor cantarle a la resaca que sigue a que ella te deje tirado, que montar una historia consistente y con personajes sólidos. La trama se inicia con la historia de Don Severino, un estirado notario de vida calculada al milímetro, cuya metódica existencia se ve alterada cuando su casa comienza a ascender hacia el cielo sin motivo aparente.

Qué queréis que os diga… Don Severino es un patrón, de los pies a la cabeza, de todo aquello que supone lo que Robe siempre ha criticado: vida burguesa y sedentaria; ya se sabe, pagando facturas, sin haberse enamorado nunca, comiendo de latas. Un triste vamos. ¡Joé, pero podía haberle quedado un triste interesante! Es que el protagonista es tan plano que ni siquiera cuando comienza a sufrir cambios radicales que lo llevan a ser otra persona, Don Severino llega a ser algo atrayente. Desde luego, lo que sí hay que reconocer es que a Robe no le falta imaginación. Pero aún así la novela le queda floja, la historia, a menudo llega a ser aburrida, y de los personajes no hablo más porque es que de Don Severino no hay mucho más que decir.

Lo único a destacar es que a lo largo de los capítulos, el autor aprovecha para servirse agusto con todos los estamentos que siempre ha criticado y le han valido de inspiración para algunas de sus mejores canciones: La Iglesia, la Realeza (literalemente Severino se caga sobre la Reina de Inglaterra ;)), la visión social de la conducta sexual, los bancos, los notarios y las inmobiliarias. No deja títere con cabeza. También pueden identificarse muchas concesiones al Robe más poético. No olvidemos que se manifiesta lector y admirador de varios poetas, y esto queda reflejado en algunas de sus canciones, así como en pasajes de El viaje íntimo de la locura.

Aún así, siento decir que la novela no me convence. Esperemos que la próxima, si es que la hay, le salga un poco más equilibrada y sólida. Al fin y al cabo todo lo creativo debe sufrir un proceso gradual de evolución. Sólo nos queda confiar en que sea a mejor.

El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza)

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El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza)

Eduardo Mendoza es uno de esos autores con los que no te aburres leyendo. Sus historias pueden engancharte en mayor o menor medida, pero en general se trata casi siempre de una prosa fresca y fluida. Vamos, que se deja leer estupendamente. Y una cosa más, que no por obvia debe ser obviada: el sentido de lo cómico, que nunca falta en sus obras, aunque se trate de obras “serias”.

Sus personajes, principalmente los protagonistas, podrían perfectamente enmarcarse en el género del anti-héroe al que las cosas no le salen del todo mal, pero después de dar numerosos bandazos previos, y siempre por casualidad, casi nunca debido a su gran destreza en la resolución de problemas. El gran anti-héroe por excelencia de Eduardo Mendoza es, sin duda, Gurb. Probablemente muchos de vosotros conozcáis ya las historias absolutamente disparatadas de Gurb, el extraterrestre que viene a la Tierra con una misión, y al que esta aventura le depara la mayor cantidad de absurdeces que puedas imaginarte.

Las disparatadas aventuras de Gurb comenzaron publicándose por entregas en un diario. La posterior novela consiguió para Mendoza un rotundo éxito de público.

Parece obligado, hablando de este escritor, hacer una mención a Sin noticias de Gurb; aunque en este caso vamos a dejarlo aquí para centrarnos en la “gamberrada” literaria con forma de novela llamada El asombroso viaje de Pomponio Flato.

La acción se sitúa en el Siglo I de nuestra era y el protagonista principal es un romano que viaja en busca de unas aguas que le den la eterna juventud. Esto le obliga a probar todas las aguas que encuentra en su camino, sufiendo por esto problemas intestinales. Esta búsqueda le lleva a Nazaret, donde se ve envuelto en la investigación de un crimen. El relato está lleno de referencias bíblicas que hasta el más ateo conoce, la mayoría tratadas con humor, unas veces sofisticado, otras negro. Mezcla varios géneros literarios, desde el policíaco hasta el histórico.Y no son pocos los que encuentran paralelismos muy obvios entre Pomponio y la figura de nuestro más famoso hidalgo, Don Quijote, que pasó por la turmix varios géneros de la época con un resultado de lo más jocoso.

Quien espere encontrar en esta obra un ejemplo de novela histórica al más puro estilo Matilde Asensi, que se despida de sus aspiraciones porque no es así. Bien es cierto que la historia se narra durante el siglo I de nuestra era, pero eso no hace de este libro novela puramente histórica. Yo diría que el término que mejor describe lo que en ella se narra es: hilaridad, comicidad, en una palabra, el humor. A grandes dosis. Para empezar, Pomponio Flato… Hasta para la elección del nombre del protagonista Mendoza ha hilado fino.

Es cierto que, como ya hemos destacado, la comicidad de esta historia puede restarle credibilidad al contexto histórico o a la profundidad de los personajes de la novela. Ciertamente, estos y otros detalles pueden pasar a un segundo plano. Sin embargo no debemos olvidar que Eduardo Mendoza es un escritor de los más reconocidos, tanto dentro como fuera de España, con numerosos premios y grandes éxitos de ventas (vaaaale, lo reconozo: ni lo uno ni lo otro hacen de por sí grandes escritores). En dos palabras: muy recomendado.

Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven (Albert Espinosa)

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Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven (Albert Espinosa)

Emociones a flor de piel. Parece que Albert Espinosa es un virtuoso en eso de remover lo más ínitmo y emocional de uno mismo en cada uno de sus libros. Tercera obra después de El mundo amarillo y Todo lo que podríamos haber sido tu y yo si no fueramos tu y yo. Albert Espinosa (Barcelona, 1973) es una persona conocida en el mundo de la cultura por  ser, además de escritor, actor, director, guionista de cine, teatro y televisión (e ingeniero industrial químico, amigos: no es moco de pavo). También colabora en programas de radio y escribe una columna semanal para “El Periódico de Catalunya”. En el cine destaca por películas como “Planta 4ª”, “Va a ser que nadie es perfecto”, “Tu vida en 65’” y “No me pidas que te bese porque te besaré”. Como actor (era lo único que le faltaba para ser tan polifacético como Pedro Ruiz) destaca por su papel en la serie Abuela de verano, que por cierto recomiendo, con el que consiguió el premio al actor revelación del año.

En Si tú me dices ven… parece que Espinosa continúa con el estilo emotivo que inició con Todo lo que podríamos…, su primera novela. Ambas tienen varias cosas en común (aparte de los títulos largos, largos por los que se decanta este chico) con respecto a la trama. Hay un personaje protagonista, que narra sus vivencias en primera persona, alternando sus emociones más íntimas y personales, con experiencias de tipo social o profesional. Son personas normales, con la excepción de algún don o… ¿cómo decirlo? Alguna capacidad psíquica que los hace especiales. Sobre todo a la hora de relacionarse con otras personales a niveles muy profundos. También han sufrido enormemente por pérdidas recientes de seres queridos y otros avatares que los hacen más o menos infelices. Eso sí, todo ello acaba sirviendo como trampolín a situaciones mejores en sus respectivas vidas.

En la obra que nos ocupa el protagonista es alguien que tiene por delante la búsqueda de un niño desaparecido (se dedica a estos menesteres), a la par que intenta encontrarse a sí mismo en medio de una dolorosa ruptura matrimonial. El argumento no tiene mucho interés, esto es cierto, si no es por saber cómo de bien termina la situación sentimental de nuestro amigo. Porque ciertamente, estas angustias existenciales con final feliz acaban teniendo cierto tufillo a autoayuda que les hace algo menos atractivas para algunos lectores. Sin embargo, también tienen su público, y en el caso de Albert Espinosa, es muy numeroso. Puede que se deba a que, al tratarse de un escritor (y no escritora como es más habitual en este tipo de Literatura) no cae en aquel sentimentalismo empalagoso que es tan fácil encontrar. Hasta he encontrado un “tráiler” de la novela en youtube.

Hay que destacar aquí que este autor sabe bien de lo que habla cuando de superar problemas vitales se refiere. Cuando era pequeño sufrió un terrible cáncer, debido al cual le tuvieron que amputar una pierna, un pulmón y parte del hígado. Pasó gran parte de su juventud en el hospital luchando contra esta enfermedad. Como muestra de su sentido del humor y de su naturalidad para hablar de sus propias experiencias, os dejo una selección de lo que fue su entrevista con Buenafuente hace un par de años.

Pura Vida (José María Mendiluce)

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Pura Vida (José María Mendiluce)

No hace mucho que leí esta novela, y sin embargo hacía mucho tiempo que tenía en mente leerla. Para mí, no es una obra francamente destacable, a pesar de que cuenta en su trayectoria con haber quedado finalista de los Premios Planeta en el año 1998. Me ocurre con esto de los Premios que me gustan, “pero no…”. Me explico: me sirven de gran ayuda cuando quiero descubrir autores de los que no he oído hablar, pero a los que quiero leer. O de aquellos que sí he oído hablar, pero no conozco una obra destacada por la que decantarme para empezar. Y hago aquí un inciso para opinar sobre el Premio Planeta.

Raro es el año que no lo otorgan a un autor suficientemente reconocido, a pesar de que estos, por salvaguardar las sospechas sobre la calidad de sus obras, se presentan en su mayoría con seudónimos – al menos los que vienen ganando los últimos años-. Y algunos os preguntaréis por qué hablar tanto de los Planeta ahora… No sé si estaréis al tanto de las polémicas que se derivan del fallo de este premio. Precisamente porque (¡oh!, casualidades de la vida) en casi todas las ocasiones el Primer Premio o Finalista va a parar a escritores/as ya consagrados. Se acusa al grupo que lo otorga (Prisa, para los más despistados) de asegurarse las ganancias de las ventas de estos libros premiados, yendo a tiro fijo con los galardonados. Famosas son ya las declaraciones de Juan Marsé hace algunos años, después de formar parte de su jurado. Es por esto que algunos autores se presentan con seudónimo, intentado despejar así las posibles dudas en caso de ser elegidos, avalando de esta forma que ha sido juzgada su obra y no su proyección comercial.

Bien, aclarado esto, el Planeta no es un premio del que yo me fíe a pies juntillas por lo anteriormente he expuesto. Sin embargo, he llegado a picar en muchas ocasiones, y lo que te rondaré, morena. Con Pura Vida me ocurrió algo así. Y me decepcionó.

Tengo que decir que la historia me pareció más de tele-novela que de novela, merecedora además de un premio como éste. Tipo: “chica joven, guapa, inteligente, adinerada y desencantada, busca al otro lado del mundo nuevas experiencias. Que encuentra chico macizo (el más macizo del barrio, ¡cómo no!), y se enamoran.” Hasta aquí no podía ser más típica la historia, pasando, por supuesto, por la diferencia de clases sociales entre ambos. Lo mejor de todo es que la acción se desarrolla en Costa Rica y bien es cierto que algunos de los pasajes describen la vida de parte de la población que nos puede resultar sorprendente y con los que podemos aprender cosas nuevas, igual que le ocurre a la protagonista. Eso, y las ganas que te quedan de trabajar para la ONU y vivir una experiencia amorosa en pleno Caribe, son lo mejor de la novela. Nada más.

Los personajes me resultaron planos, aburridos y predecibles. Al menos la historia no termina bien, si no sería cuestión de proponer que se hiciera una película protagonizada por Jennifer Aniston y terminamos. 

Hay que mencionar (ya que hemos hablado de la polémica sobre lo mediáticos que son algunos de los ganadores/ finalistas del Planeta) que el autor, Mendiluce, es una persona cultivada que saltó a los medios por encabezar las listas de los Verdes para las elecciones a la alcaldía de Madrid en 2003, y que durante la campaña protagonizó algunos artículos con motivo de su salida del armario. Bien es cierto que esto ocurrió varios años de quedar Finalista con esta novela.

A pesar de lo dicho, tengo que mencionar que a casi todas las personas que conozco y que han leído Pura Vida, les ha gustado. Así pues, como siempre, lo que recomiendo es que la leáis y juzguéis. No se trata de una lectura tediosa, por lo que puede llenar perfectamente las horas de esas tardes en las que nos gustaría estar bañándonos en el Pacífico entre palmeras, pero estamos en cualquier otro sitio y con ganas de leer algo sencillo.

El Asedio (Arturo Pérez Reverte)

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El Asedio (Arturo Pérez Reverte)

Hace tiempo que leí esta novela, aunque me ha parecido de lo más apropiado comentarla antes de que termine este año, por eso de la conmemoración del bicentenario de la Pepa. Para quien no lo sepa, en España tuvimos nuestra “segunda Reconquista” con la Guerra de Indendencia de los franceses, allá por el año 1.808.

Fue una turbulenta y apasionante época de la Historia, que ha dado lugar a numerosísimas obras literarias, algunas de ellas noveladas, además de películas y series de TV. Todas ellas nos han permitido alardear de un orgullo patrio algo rancio y casposo, sí, pero del que no se avergüenza uno, dados los tiempos que corren. Será por eso de que hace mucho ya de aquel glorioso 2 de Mayo y no da tanto palo sentirse un poco patriota.

Como decía, se trata de una época interesantísima en la Historia de España: hija de la Ilustración  del siglo XVIII pero acunada en el Despotismo Ilustrado del recién iniciado XIX. Todo esto para explicar que el pueblo acabó siendo el gran protagonista de los hechos que desembocaron en la citada Pepa, esto es, la Constitución de 1.812. Según algunos, acabó saliendo más liberal de lo que podíamos resistir.

En este marco es donde Pérez Reverte teje las historias de varios personajes, participantes todos en mayor o menor medida de los cambios que estaban produciéndose en nuestro país en general, y en Cádiz en particular. Pero igualmente integrantes todos ellos de una sociedad que no era tan parecida como se podía esperar a la del resto de la Península. Porque, como hemos dicho ya, las tramas de esta novela se desenvuelve en tierras gaditanas, una especie de “España” independiente del resto, donde la guerra se desarrollaba de una forma bastante especial.

Como es lógico, la variedad de personajes, (cada uno perteneciente a una clase social distinta, con intereses, anhelos e ideologías diferentes), sirve al autor para tejer una red de historias que nos sirve para hacernos una idea del retrato que pretende conseguir del Cádiz de la época: liberal, pero con fuertes raíces tradicionales, patriota pero interesado en las ventajas que pueda aportar lo internacional, y pendiente siempre del hilo de la guerra para poder mantenerse en ese presente tan inestable, y con un futuro muy incierto por delante. Esta red de variados personajes, como decía, permite a Pérez Reverte que captemos el devenir de aquella sociedad. Y aunque consigue su propósito, se trata de un recurso un poco sobado, literalmente hablando.

Pocos personajes llegan a sorprender de verdad, y la macabra historia de los crímenes, que sirve de hilo conductor para relacionar entre sí estas vidas tan dispares, no llega a sorprendernos con un final en plan “el asesino era el mayordomo”.

Pero en realidad, exceptuando estos pequeños detalles, se trata de una novela interesante, principalmente por dónde se sitúa, tanto en el tiempo como en el espacio. Las situaciones geográficas están muy bien descritas, así como las narraciones sobre las batallas que acontecieron. Se nota que el autor ha sido concienzudo y se ha documentado debidamente, eso sieeeempre es de agradecer. Que para ficciones al 100% ya tenemos otros formatos.