Suite francesa (Irène Némirovsky)

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Suite francesa (Irène Némirovsky)

Hay pocas novelas inclonclusas que hayan dado tanto juego y tan bien consideradas en el mundo literario como “Suite Francesa”, de Irène Némirovsky. Y es que además de su innegable calidad estilística, de la que hablaremos en este post, creo que es francamente impactante la historia personal de su autora, así como el motivo por qué esta novela quedó a medio terminar.

Una joven (y forrada) Irène Némirovsky

Siempre he querido encontrar en las obras que más me han impactado un resquicio de justificación a esa profunda huella en la trayectoria vital de su autor. Como comprobaréis si echáis un vistazo al blog, veréis que en los casos de las obras más recomendadas hago un apunte acerca de las vidas privadas de sus creadores. En el caso de Némirovsky comprobaréis que su vida en general, y las circunstancias que rodearon la creación de “Suite Francesa”  en particular, no son moco de pavo.

Irène fue fruto del absurdo matrimonio entre un multimillonario ruso de origen judío y una bella mujer (¿a que os suena la historia?), la cual consintió en darle un vástago a su marido por puro capricho. Esta madre jamás sintió interés por su hija, a la que obligaba a llamarle por su nombre de pila – nunca “mamá” -, y que hacía pasar a su hija las vacaciones familiares en un recinto aparte junto con su institutriz. La escritora creció en medio de semejante soledad centrada en su voraz interés por las letras y la literatura. Hablaba ruso, polaco, inglés, ¡¡vasco!!, finés y yiddish. Con motivo de la Revolución Rusa de 1.918, la familia se vió obligada al exilio, finalizando su recorrido en París cuando Irène contaba 16 años.

Nemirovsky_hijas (1)Némirovsky concibió esta novela en su origen en cinco partes, cada una de las cuales narraría un retrato de la ocupación nazi en Francia durante la II Guerra Mundial. Pero lo único que podemos disfrutar de la misma son las dos primeras partes de su composición, ‘Tempestad en junio’ y ‘Dolce’.

No hace mucho he leído que esta obra es como un mensaje en una botella que alguien (Némirovsky) tiró al mar para dejar constancia de los hechos que entonces se estaban viviendo, y que otra persona (en este caso, su hija) consiguió rescatar para nosotros intacto. Me gusta esta concepción tan poética de esta historia tan dramáticamente terrorífica. Y es que el manuscrito quedó abandonado e inconcluso cuando su autora fue arrestada y posteriormente internada en el campo de Auschwit. Imaginad el final.

“Suite Francesa” narra las vivencias de diversas y diferentes personas durante la ocupación alemana en Francia. Precisamente esa diversidad es la que lleva esta novela a ser ese caleidoscopio de visiones de lo que por aquellos días estaba ocurriendo. Sentimientos y experiencias de todo tipo que llegan a lo más profundo y personal de sus protagonistas, y todo esto nos lo hace llegar Irène Némirovsky tan clara y directamente que nos parece ser un personaje más en la vorágine del éxodo, la resistencia, el colaboracionismo, el terror y hasta el amor.

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