Una cuestión personal (Kenzaburo Oé)

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Una cuestión personal (Kenzaburo Oé)

Hoy voy a hablar de un libro que a nadie puede dejar indiferente. La historia que cuenta consigue crear en el lector, según vamos avanzando en la narración, una intranquilidad y una desazón que no terminan hasta que no conocemos el final. Porque a este personaje no se le llega a querer, como a tantos otros protagonistas; muchos especialmente, de hecho, creados para ser admirados, bellos y siempre ganadores, como suele ser taaaaaan habitual en muchas novelas. Pero a Bird tampoco lo podemos odiar, y hasta lo comprendemos a veces. También llega a darnos pena. Su “odisea” comienza
cuando su monótona e insatisfactoria vida se ve interrumpida al dar a luz su esposa un bebé con una terrible malformación.

Cuando lo leí no sabía quién era el Señor Oé (no me digáis en que en castellano no es un apellido sonoro e inolvidable, y más con el “señor” delante). El caso es que el Sr. Oé (ya voy a llamarle así por siempre jamás) es premio Nobel 1994 y a pesar de sus orígenes japoneses, se caracteriza precisamente por su estilo personal y alejado de lo que podría considerarse literatura oriental. Parece que su escritura está intensamente influenciada por su formación en literatura occidental. Sin embargo, y en mi humilde opinión – para nada especializada, no nos vamos a engañar- son inevitables ciertos tintes japos que encuentro en esta novela: esos ambientes opresivos, las descripciones originales y preciosas del entorno, que en este caso son lugares urbanos y totalmente decadentes o sucios.

La acción transcurre solamente en tres días, lo que implica un ritmo rápido y una sucesión de situaciones que se van sobreponiendo y que nos van sorprendiendo cada vez un poquito más. Pero sin llegar a ser frenéticos, lo que hace que podamos ir digiriendo lo que ocurre y por qué el personaje hace y piensa las cosas que hace y piensa.

He leído que Henry Miller designó al Sr. Oé (lo he vuelto a hacer) como continuador nada menos que de  Dostoievski, supongo que por la fascinación y el trato que da Oé a la humillación, la vergüenza, la fatalidad. Tentador, ¿no? ;)) ¡Hala, a disfrutar!

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