La casa de Bernarda Alba (Federico Garcia Lorca)

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La casa de Bernarda Alba (Federico Garcia Lorca)

Me dispongo a comentar uno de los títulos más representados de la historia del teatro. Una creación de Lorca, uno de los autores más relevantes, admirados y también más idolatrados (para algunos como un dios de las letras, para otros como un falso ídolo-demonio rojo. Y léase rojo en su más amplio sentido). Aquí vamos a hablar exclusivamente de su obra. Y creedme cuando os digo que es una de las mejores obras de teatro que hayan pasado por mis manos.

Lo primero para adentrarse en el mundo de Lorca, (y de muchos otros autores, qué duda cabe), es conocer su entorno. Su infancia, su tierra, el folklore – lo sé, la palabra es casposa, pero aquí es obligada – andaluz de finales del XIX y principios del XX, todo ese mundo rural, del campo, de huertas, de los pueblos, de las mujeres, el mercado, los vecinos, la honra, los secretos; todo eso es algo que iremos percibiendo poco a poco según avancemos, acto tras acto, hasta llegar a convertirnos en una de las hermanas Alba más. Ese asfixiante “por el qué dirán” acaba atrapándote. El fin justifica los medios. La tradición y la represión. Y se lleva por delante las vidas de las hermanas protagonistas en “La casa de Bernarda Alba”.Casa de Bernarda Alba. Comunidad Lectora

La historia tiene su miga, auque pienso que es mejor no desvelar ningún detalle, porque leyendo teatro, las páginas vuelan. Siempre he dicho que se trata de un estilo de muy fácil asimilación, precisamente porque se describen los escenarios, apariencias, iluminación… la imaginación trabaja algo menos, sin embargo la trama y los diálogos nos arrastran muy rápidamente. Esta obra tiene cientos de interpretaciones en sus variadas representaciones teatrales, desde versiones flamencas hasta zombies.

La casa de Bernarda Alba. Comunidad LectoraLa historia de La casa de Bernarda Alba tiene su origen en una familia real, un matriarcado en toda regla donde las hijas solteras son poco menos que secuestradas en su propia casa por su madre, doña Bernarda. Parece que Lorca, en su infancia, conoció a estas mujeres en el pueblo donde sus padres tenían una pequeña finca. Sus casas se encontraban parejas y él veía pasar por la calle, siempre de luto y sin hablar jamás con nadie. Y parece ser que espiaba algunas conversaciones a través de un pozo hueco del patio. Aquella reclusión tan extrema le impactó. Y no sólo le sucedió con esta historia. Parece que “Bodas de Sangre” también tiene su origen en una historia real, conocida por el autor. Me pirran estas historias y también la recomiendo fervientemente.

La casa de Bernarda Alba. Comunidad LectoraPero es “La casa de Bernarda Alba” la que nos ocupa. Fue la última obra escrita por Lorca. Ni que decir tiene que no pudo representarse en España hasta muchos años después de su muerte. De hecho, la primera representación se dió en Buenos Aires en 1.945. Los personajes no son muchos, pero están metódicamente definidos. De esta manera llegamos a entender de qué manera y por qué llegan los enfrentamientos. Efectivamente, ya habéis deducido que se trata de un auténtico drama con aires andaluces.

Como digo, hay numerosísimas versiones. Personalmente, he tenido la oportunidad de ver aquella serie de RTVE y que me pareció sencillamente maravillosa. Dejo aquí el enlace para vuestro disfrute.

Córdoba de los Omeyas (Antonio Muñoz Molina)

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Córdoba de los Omeyas (Antonio Muñoz Molina)

Se me ocurren montones de adjetivos con los que adornar este post acerca de “Córdoba de los Omeyas”. De verdad que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una obra tan personal como ésta. No sé si os interesa el tema en particular,images por supuesto que este punto es importante. Si es así, os aseguro que encontraréis absolutamente maravillosa este libro. En mi caso, sí, la Córdoba medieval y morisca es un tema que siempre me ha encantado, y es por eso que he tenido el placer de leer numerosas obras acerca de él, algunas de ficción, otras, como ésta que nos ocupa, de divulgación. Independientemente al tema histórico, que por supuesto está presente, “Córdoba de los Omeyas” es una descripción muy particular de lo que la ciudad y su historia evocan en Antonio Muñoz Molina. Este señor, escritor verdaderamente polifacético, ha sido recientemente premiado con el Príncipe de Asturias de las Letras 2013. No hace falta que os recuerde que es, depués del Nobel, el premio literario más importante del mundo. Y no se trata de una lotería. La forma de narrar de Muñoz Molina es francamente especial. En un caso éste aún más, porque se entrega a las sensaciones y reflexiones más personales.

 

abdEsta obra fue escrita por su autor a finales de los 80, precisamente por encargo. Entonces el reconocimiento de Muñoz Molina era considerable, aunque no el actual. Ya tenía a sus espaldas varios éxitos, pero siempre recelo de los libros que los escritores crean a raíz de la petición de un tercero (entiéndase la editorial). De primeras me parecen motivaciones más comerciales. Sin embargo, y tal como nos cuenta el autor en la introducción (que por cierto, precisamente por ser lo más “made in Muñoz Molina” se puede hacer un pelín densa), su estrecha relación con Córdoba va atrapándolo hasta que llega a considerarse uno de esos autores poseídos por una ciudad, citando ejemplos míticos como Dickens y Londres, Durrel y Alejandría, Galdós y Madrid, o éste que me permito aportar: Pamuk y Estambul. Y según vamos avanzando en la lectura comprobamos que es cierto: las reflexiones del autor acompañando a los datos históricos, a las citas de autores contemporáneos a la época, los pasajes de otras obras, las curiosidades y personajes, nos llegan a contagiar esa fascinación, ese desvelo por algo que fue real; a pesar de que para Muñoz Molina y para nosotros la Historia sea a menudo casi un cuento inventado por personas que nos Edwin%20Lord%20Weeks-363775precedieron, puesto que es a través de sus ojos y su imaginación como podemos creernos que llegamos a revivirlo.

¿Conocemos los “cristianos” el alcance del esplendor de la ciudad de los Omeyas? Córdoba fue la Nueva York del S. XIII. La gran metrópoli de Occidente. Si creemos lo que citan fuentes contemporáneas, cientos de aventureros cruzaban medio mundo – cuando la gran parte de la población moría donde había nacido, no lo olvidemos-, para conocer de primera mano las maravillas que se contaban acerca de sus palacios, jardines, paisajes y su sofisticada y opulenta forma de vida. Pensad ahora que alguien totalmente seducido por semejante ciudad y que conoce al dedillo su historia, se digna a hacernos una crónica de sus leyendas, contarnos quiénes fueron los personajes más destacados, los vicios de sus califas, los escondites de sus harenes, las más curiosas anécdotas de la vida cotidiana y sus pobladores, sus barrios y sus costumbres. Creedme: es un auténtico lujo.

Ya solamente conocer de mano de este gran conocedor de Córdoba cuál fue la odisea de Abd Al-Rahman I, fundador del emirato de Córdoba, es mil veces mejor que cualquier historia ficticia de un super héroe que yo haya podido leer. Eso significa que en “Córdoba de los Omeyas” no encontraremos únicamente una cronología de sucesos, sino uno interpretación de los mismos. Y el libro acabará atrapándoos completamente con cada uno de los relatos (repito: reales y a la vez tan legendarios), tal como ha hecho conmigo.

Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)

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Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)

Nos vamos a atrever con una de las novelas más leídas, y consecuentemente, también más comentadas de la historia de la literatura: “Cien años de soledad”. No es fácil enfrentarse con un clásico cuando a la vez es de creación tan relaticamente reciente. Muchos de nosotros hemos leído la obra o al menos, sabemos de muchos conocidos que la han leído, hemos oido o tenemos nuestras propias impresiones y comentarios. También nos enfrentaremos a hablar un poco del realismo mágico, ese estilo tan particular de los países latinoamericanos que nos ha fascinado, y del que “Cien años de soledad” viene siendo un estandarte.

De esta obra, como digo, se ha dicho de todo. Vamos a intentar que este post recuerde lo más emblemático de la novela, intentando introducir alguna cosa nueva. A mí, particularmente, me sedujo desde el principio. No había leído nada de García Márquez hasta esa fecha. La historia de Macondo, la humildísima aldea nacida en medio de la nada, espejo de todas las ciudades del mundo porque, en realidad ¿qué ciudad nace siendo una gran metrópoli? Se ha hablado largo y tendido sobre si Macondo era o no un lugar real. Su autor siempre afirmó que no existía, pero parece ser que pudo inspirarse en un pueblo auténtico cercano a la selva colombiana: Aracataca, localidad natal de Márquez.

Macondo es una metáfora; del mundo occidental, del paso de la vida rural a la industrial, de la historia y evolución del mundo, en una palabra (me he prometido no ponerme muy petarda). De cómo algo pequeño se convierte en algo tan grande que acaba por resultar incontrolable. El progreso puede ser un espejismo de algo mejor. Vivir el crecimiento de Macondo a través de las sucesivas generaciones de los Buendía es, para mí, lo mejor de “Cien años de soledad”.

Por otro lado, podemos encontrar parelelismos con la historia real de Colombia, situándonos entre el S.XIX y XX, una época de movilizaciones, guerras e inestabilidades políticas.

La familia Buendía, hilo conductor de la novela y eje a través del cual seguiremos la evolución de Macondo, es la que nos permite atribuir carne, sentimientos, nombres y caras a las historias. Porque hablamos de generaciones de Buendías, encontrándonos en cada una de ellas a personajes con caracteres propios. En ocasiones,  con rasgos heredados de aquellos parientes que los precedieron y con los que suelen compartir nombre. Esto puede acabar resultando bastante complicado de seguir en ocasiones, por lo que no es extraño que en muchas ediciones de “Cien años de soledad” se incluya un árbol genealógico de esta familia.

Los Buendía de Cien Años de Soledad. Comunidad Lectora¿Qué decir sobre el realismo mágico? En pocas palabras, es la corriente literaria donde se da una interpretación de la realidad en la que se mezcla lo verdadero con lo imaginario, marcado por ciertos toques sobrenaturales. García Márquez fue un gran ejemplo de esta corriente literaria, entre otros. Podríamos citar también a Isabel Allende, Laura Esquivel o Juan Rulfo. Márquez atribuía a su abuela materna muchas de las historias extraordinarias que le habían contado, y que él utilizaba como inspiración en algunas de sus obras.

En general, “Cien años de soledad” es una novela que se lee relativamente bien, en especial la primera parte, donde Macondo es ese pueblecito pequeño que poco a poco vamos viendo crecer junto con la maraña de las vidas de sus habitantes. Es verdad, y lo oiréis comentar a muchos lectores, que la obra se pone más pesada a partir de su segunda mitad. El hecho de que los Buendía se multipliquen a lo largo del tiempo, y que muchos de sus nombres coincidan, hace que nos cueste seguir el hilo de la historia. Además, se dan situaciones cíclicas, que se repiten entre algunos de ellos a tarvés de los años. También es más tedioso cuando Macondo pierde aquel encanto humilde de sus inicios.

 

Tulipanes de Marte (Javier Yanes)

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Tulipanes de Marte (Javier Yanes)

El regusto final al terminarTulipanes de Marte” puede que sea quizá un poco de… cierta sorpresa. Me explico: esa mezcla de géneros literarios, mezcla que vamos adviertiendo según vamos avanzando en esta historia, comenzando por la novela juvenil y acabando con la ciencia ficción, le deja a uno cuanto menos un poco desconcertado. Ojo, no es que eso sea malo. Pero desorienta.

De primeras tenemos la sensación de estar leyendo una novela juvenil de las que nos mandaban leer los profesores de literatura en el instituto; en esta parte se describe la infancia en Kenia del protagonista, Ismael, un chaval de padres españoles que vive despreocupadamente en una casa que comparte con la familia de Samuel, su “medio hermano”. A ambos se les une una compañera de colegio, Nadine, y juntos vivirán las tópicas aventuras juveniles que tanto acaban por marcarnos a todos los mortales. Digamos que esta parte de “Tulipanes…” es donde he encontrado ciertos los momentos más… ¿ñoños?

Después de aquella etapa, y como siempre suele suceder, la vida de cada personaje acaba siguiendo distintas trayectorias, lo que hace que vayan madurando en función de sus respectivas vivencias para acabar por separarse, aunque sólo de forma temporal. Como podéis deducir, hasta aquí aparentemente “Tulipanes de Marte” nos ofrece una trama más o  menos despreocupada y relativamente atractiva. Aquí es donde conoceremos las experiencias más emocionalmente intensas en la vida de Ismael, y por lo que acabará siendo la persona que es en la tercera y última parte de esta historia. Parece que la trama se va complicando y aquí tenemos ya sensación de estar leyendo otro tipo de novela, más adulta.

Con motivo de un trágico suceso, la vida del protagonista de un giro de 180 grados, haciéndolo también la historia de Yanes. Parece que ha sido con “Tulipanes de Marte” que el autor ha decidido aprovechar sus recursos como escritor de artículos científicos, así que nos puede dejar algo sorprendidos semejante cambio de tercio. Pero esto no es nada con lo que seguirá en la siguiente parte de la historia de Ismael… Y hasta aquí puedo leer ;)

Javier Yanes. Comunidad LectoraDe primeras, este refrito de géneros no acabó de convencerme. Quizá es por ello que “Tulipanes de Marte” me ha gustado a ratos. Sin embargo, los ratos en los que he disfrutado, he disfrutado mucho. Creo que Javier Yanes escribe bien, sin profusas grandilocuencias petardas, pero tampoco nada en verdad destacable que salga de lo estrictamente “correcto”, literariamente hablando. Las partes en las que el protagonista se dirige al lector, narrando sus vivencias “actuales” en primera persona, manteniéndote intrigado con esa situación que describe a medias, para finalmente llegar a sorprendernos cuando ya creemos que tenemos una teoría sobre lo ocurrido es asombrosamente fantástico. Sus experiencias como viajero y su vida en Kenia le permiten recrearse en la descripción de paisajes y ambientes. Él lo describe muy bien en su página web. También he encontrado que en algunos pasajes peca un poco de pomposo y hasta cursi. Y cito, por ejemplo, una de sus descripciones de Sevilla: ” [...] con una zambullida desde la misma cresta donde rompían, sobre el albero remansado de los jardines de Murillo, las olas de cal y de cemento de la judería [...]“. ¿Pelín empalagoso, quizá?

En cualquier caso, para quien quiera acercarse a algo entretenido que le permita evocar paisajes exóticos, infancias lejanas, relaciones perdidas, personas nunca del todo olvidadas y combinarlo con la vida extraterrrestre, que no se pierda “Tulipanes de Marte”.

 

 

 

Lobas de mar (Zoé Valdés)

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Lobas de mar (Zoé Valdés)

No sé ni cómo empezar este post en el que tengo que explicar lo mala que me ha parecido esta novela. Lo cierto es que la cubana Zoé Valdés es una autora reconocida en el mundo literario de habla hispana y con varias obras premiadas. Así pues, a menudo los autores más prolíficos

Y qué mejor que poner esta foto de la autora, después de lo dicho en este post, para culminar mi venganza. Habla por sí sola.

Y qué mejor que poner esta foto de la autora, después de lo dicho en este post, para culminar mi venganza. Habla por sí sola.

pueden llegar a contar con alguna que otra obra más floja entre otras que pueden considerarse mejores. A veces los escritores profesionales escriben novelas por encargo o la temática puede venir sugerida por las editoriales en función de unos u otros intereses. Pero es que en realidad lo sorprendente de su “Lobas de mar” no es que le haya salido floja a Valdés, sino que sea verdaderamente tan, pero tan mala. Qué queréis que os diga, este blog no está para dorarle la píldora a nadie.

Ann Bony & Mary Read. Comunidad Lectora

Las supuestas filibusteras. Propuesta de tatuaje en la nalga para cualquier fan.

“Lobas de mar” narra las aventuras (basadas en dos historias reales) de dos mujeres, Ann Bonny y Mary Read, que en el S.XVII se embarcan bajo apariencia masculina y por diversos motivos, en un barco pirata. Algunos pensaréis que puede tratarse de una trama atractiva, por aquello de las aventuras y demás fanfarrias.

Lo que a mí me llamó la antención (creo haberlo comentado ya en algún otra post) es que haya unos hechos reales detrás. Y para los seguidores de los premios, otro gancho para “Lobas de mar” podría ser que obtuvo el Fernando Lara 2003 (premio vinculado al Grupo Planeta, para que os vayáis haciendo a la idea). Sin embargo, no sólo se trata de una historia pobre, con personajes planos, telenoveleros -en el peor sentido de la palabra-, con situaciones absurdas, más propias de un héroe de cómic pasado de rosca, que de algo que remotamente hubiera podido suceder de verdad. Zoé Valdés hace suyo eso de cualquier parecido con la realidad... Se pasa de “comercial”, por no decir peliculera. Y no quiero dejar de mencionar las escenas de sexo, que le quedan de lo más soez, para dejarlo en un único término.

Pero si lo que os estoy contando os parece poco, documentándome en la red he encontrado comentarios de otros lectores en los que se hila realmente fino con esta novela. En este blog podréis encontrar un listado de (atención) ¡palabras que aparecen en la obra y que no existen en castellano! Yo, que no he conseguido ese nivel de análisis, sí que pude advertir repeticiones tediosas de sustantivos como filibustera (ahí es nada) cada cuatro renglones, o resbalones cronológicos o geográficos, como cuando habla de Santo Domingo y La Española como de dos lugares físicamente distintos (!). Mejor que un premio, yo le hubiera dado a Valdés un Atlas de regalo.

¿Es posible que una novela como ésta pueda obtener un premio literario? Si queréis saber lo que opino de los Premios Planeta, echad un vistazo a este post sobre “Pura Vida”, de Mendiluce.

Y no puedo dejar de citar otros resbalones, en este caso publicados por El Cultural en junio de 2003: “Ocurre en este tipo de obras que los sucesos prevalecen sobre el modo de referirlos. Y uno se deja llevar por lo que ocurre a pesar de cómo se dice. Anoto, por ejemplo, en las tres primeras páginas nada menos que 18 gerundios [...] Muy cerquita, en tres líneas se encadenan los términos maquinadora, aprovechadora y conocedora, con un efecto sonoro deplorable.”

Y no digo más, que me da la risa. Si tenéis mucha curiosidad, lo mejor es leerlo y así sabéis de qué os hablo.

Memorias de una vaca (Bernardo Atxaga)

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Memorias de una vaca (Bernardo Atxaga)

¿A quién le interesa lo que piensa una vaca? A mí no. En principio. Es que, vaya, tengo que reconocer que una vez te pones, ya no quieres dejar de saber. En fin, la vida te da sorpresas… Es verdad que “Memorias de una vaca” tiene eso: consigue mantener el interés en una historia, en apariencia simplona.
Pero sólo en apariencia, porque lo que tienen estas tramas (entiénsase por estas tramas aquellas que relatan tiernas y sencillas aventuras con Donde viven los monstruos. Comunidad Lectoratoques más o menos infantiles. Ojo: no necesariamente literatura infantil o juvenil); y es que parecen inofensivas en su exposición pero finalmente tienen siempre un fondo de reflexión importante. Estoy pensando, por ejemplo, en magníficas novelas como “Donde viven los monstruos”, de M. Sendak, “El principito”, de Saint-Exupéry o “El camino”, de Delibes.

Pues eso: no dejaros llevar por las apariencias.

El principito. Comunidad LectoraEl caso es que “Memorias de una vaca” es un libro que empiezas sin mucha convicción (será por aquello de ¡novelas juveniles a mí!) pero que te seduce por páginas. En realidad puede ser también porque su autor, Bernardo Atxaga, (sobrenombre de Joseba Irazu), es un pedazo de autor del que no cabe desdeñar ninguna de sus obras, por pueriles que parezcan. Porque, al igual en las novelas anteriormente citadas, muchas de las cosas que aparecen tienen un doble sentido y generalmente no se trata de banalidades sino de reflexiones sobre algunos de los grandes dilemas del hombre.

Parece que la vida de una vaca no debe dar mucho de sí. Y realmente tampoco es que en el caso de Mo, la protagonista, haya sido una vida especialmente destacable. Pero siempre suceden cosas, exactamente igual que a nosotros. Como ejemplo de lo que he dicho más arriba: imaginad las fiestas locales donde las vaquillas son protagonistas… visto desde el enfoque de la propia vaquilla. Ya no parecen ser tan divertidas.

La narración está hecha en primera persona y nos cuenta, amén de sus vivencias personales, detalles de un contexto como la posguerra española o el mundo rural vasco. Para leerse en una tarde y recordar con una sonrisa.

Las brujas de Salem (Arthur Miller)

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Las brujas de Salem (Arthur Miller)

Con “Las brujas de Salem” innauguramos nuestra sección de teatro. El teatro es una forma literaria que considero infravalorada por el gran público en favor de la novela, cuando lo cierto es que el primero nos permite una lectura tremendamente fácil. El autor contribuye más a la hora de dibujarnos el marco imaginario donde se desenvuelven los personajes y desarrollan las tramas. Es cierto que en la novela se establece de igual manera una descripción de los personajes y sus relaciones (aspectos fícicos y psíquicos). Pero bien es verdad que con el teatro, además, podemos experimentar cómo nuestra imaginación vuela al lado de la del propio autor, puesto que no sólo nos plantea la historia, sino que va más allá con la descripción detallada de escenas, decorados, iluminación… En fin, lectores vagos del mundo: el teatro es vuestra respuesta.

Lo cierto es que se trata de una obra (repito lo de sieeeempre: en mi humilde opinión) más bien tirando a facilona. No lo digo Juicio-a-las-brujas-de-Salem. Comunidad Lectoradespectivamente, más bien quiero referirme a que puede leerse en dos días sin despeinarse, sin que nos resulte apagada, lenta o aburrida. Tiene una trama realmente atractiva, y es que para quien no lo sepa, el juicio de las brujas de Salem fue un hecho real, ocurrido en Salem (Masachussets) en el S.XVII, en una comunidad cristiana de un fanatismo extravagante incluso para entonces, (comparadlo con los fiestones de Versalles, misma época), donde el mero hecho de bailar era pecaminoso.

Y hete aquí que un grupo de jóvenes es sorprendido en plena danza campestre, siendo ésta la disculpa para que se liara la de Dios es Cristo – comentario aquí muy bien traído – cuando acaban por ser consideradas brujas, acabando por delatar a otras tantas supuestas compañeras de aquelarre. Y ancha es Castilla. La sospecha, los abusos, las enemistades, los mandamientos, el chantaje, la mentira y el miedo tienen en “Las Brujas de Salem” un caldo de cultivo que pudiera ser muy fiel a los hechos reales. No en vano Miller se documentó para acometer su obra. Éxito rotundo en teatros de la época, por otra parte.

Love is in the air. También los intelectuales con gafas se enamoran.

Ahora bien, se espera una de semejante genio de la Literatura, premio Príncipe de Asturias de las Letras, ganador en dos ocasiones del premio Pulitzer, considerado uno de los mejores dramaturgos del S.XX., algo un poco más… complejo. No es que la obra no me haya gustado, todo lo contrario. La recomiendo fervientemente, pero bien es cierto que uno espera algo más. Quizá sea el valor que se tuvo la obra como arma arrojadiza contra la política del presidente norteamericano McCarthy y su personal “caza de brujas” contra el comunismo, lo que le quita un poco del aire místico y oscuro de la época.

“Las Brujas de Salem” tiene innumerables versiones, por supuesto en teatro, además de series de TV y películas. No las he visto todas, Dios me libre, pero sí puedo deciros que sin duda, sin duda alguna, mi John Proctor es Daniel Day-Lewis de aquí a Masachussets.

John Proctor-Lewis. Comunidad Lectora